sábado, 26 de septiembre de 2015

Festival de las linternas en Clanwilliam

A principios de este mes compartía el Bed & Breakfast del Living Landscape Project de Clanwilliam con un grupo de voluntarios  de la Universidad de Ciudad del Cabo, que cada año, desde hace unos quince, por estas fechas organizan en Clanwilliam un desfile de linternas y la puesta en escena de uno de los cuentos /xam de la Colección Bleek-Lloyd. La verdad es que no socializábamos mucho, porque la buhardilla que yo ocupo está separada del resto de la casa y tiene su propio acceso exterior. Pero me encantaba sentir cada día el bullicio de su frenética actividad, que en ningún momento me resultó molesta, aunque sus ensayos musicales a menudo coincidían con el momento en que yo me retiraba a dormir.

Aglutina a estos voluntarios Mark Fleischman, del Departamento de Drama de la Universidad, con su Magnet Theatre.

Pero por lo que puedo ver los voluntarios son también del área de Música y de Bellas artes.

El festival y la obra son una pasada, lo digo con conocimiento de causa porque estuve presente en la edición del 2007, en que se representó el cuento sobre Mantis, su hijo y los babuinos.

Este año el relato elegido es el mito del cerdo hormiguero, el lince y la pequeña gacela, una versión del cual podréis encontrar en mi libro "La niña que creó las estrellas" (N.35. Aardvark, la pequeña gacela y el lince. Narrado por /Han=kass’o. pag 160-172. Edit. Lengua de Trapo).

El festival se celebra en el campo de deportes de una escuela cercana (por distintos motivos ya no hacen el desfile en las calles de Clanwilliam) pero invitado por una amiga, Levona Lebruin, que es parte del equipo de Fleischman, he estado viendo algunos de los ensayos, y también cómo hacen las grandes figuras de caña y papel con la forma de los personajes del cuento.


También he visto a los niños haciendo las lámparas de papel, máscaras y otros objetos que se usarán en el desfile y en la obra.


El festival está dirigido a todo Clanwilliam, pero sobre todo a la parte más desfavorecida de la población, que es como decir a la mayoría de la gente.

Pocas personas de origen europeo participan, porque, lamentablemente, en este pueblo las heridas de la historia siguen muy abiertas.

Los devastadores efectos del sistema del apartheid, y de siglos de opresión y discriminación previos a él, se manifiestan también de otras formas en Clanwilliam, donde la corrupción política alcanza niveles descorazonadores.

Volviendo al festival, va dirigido sobre todo a los niños, que participan en el evento como actores y artistas, y también a través de actividades en la escuela.

A los más pequeños se les invita también a ir al lugar de los ensayos, donde varios de los voluntarios se turnan para tenerlos entretenidos mediante juegos de todo tipo relacionados siempre con el cuento que se ve a representar.

La historia de Aardvark (cerdo hormiguero), la pequeña gacela y el Lince habla de la primera humanidad, cuando los animales eran personas.

Aardvark ve pasar a unas gacelas saltando y escoge a una gacela que va con su cría para engañarla y robarle a la pequeña, a la que esconde en su madriguera. La pequeña gacela crece con Aardvark pensando que ella también es un cerdo hormiguero, pero cuando es una jovencita Lince acude al rescate. Según las versiones, enviado por su madre, para que la saque de allí y se case con ella.
Lince lo hace y huye con la joven gacela, pero en la huída y mientras Aardvark los persigue les lanza una maldición y es que a partir de ese momento Lince será siempre un animal que caminará de noche. Ante esto Lince replica a Aardvark de la misma forma, con otra maldición, que siempre será un cerdo hormiguero que caminará de noche. 
Aardvark volvió a su casa, resignado, mientras Lince seguía su camino junto a la pequeña gacela. Pero desde entonces, se dicen, están sentenciados, las gacelas sólo comen arbustos, y los animales de presa tienen que matarlos para sobrevivir. Ya no se mezclan, ni se casan entre ellos, y todo el mundo tiene que aceptar que cada animal se casa sólo con los de su propia especie y come la comida adecuada para ellos. Y así es hasta el día de hoy.

Este es el cuento que se representó, más o menos, el domingo 6 de septiembre en Clanwilliam. Aunque en esta versión Lince acaba casándose con la Gacela, ineludible final feliz que fue muy aplaudido por los chavales.






miércoles, 19 de agosto de 2015

La lengua de los secretos de Martín Abrisketa

Hace unos días me terminé de leer La lengua de los secretos de Martín Abrisketa, que ha publicado Roca editorial y que también podéis comprar en formato Seebook.  




Se trata de un auténtico libro de aventuras donde no te va a faltar de nada para que te lo pases en grande: piratas, bombas, madres por las que uno lo da todo, amigos con los que recorrer el mundo y hambre, bastante hambre, amistad y, sobre todo, imaginación para superar cualquier embate del destino. Y todo con la Guerra Civil española de trasfondo...

Pero el libro no es sólo eso, ¡cómo si fuera poco! No, el libro es también una carta a corazón abierto donde el autor nos habla de la relación con su padre y de esos silencios que nos separan, cuando nos deberían unir, de como la edad nos hace, si no madurar, al menos aprender a ponernos en el lugar del otro y reescribir el pasado como debería ser, que para eso está la literatura, ¿no? Porque si de algo va también el libro es sobre lo mucho que sirve escribir para uno mismo y no sólo para los demás. 

En definitiva es una historia que, al leerla, si no sabes volar, te vienen como unas ganas locas de intentarlo. 

Aquí os dejo una muestra de la prosa sencilla y directa de Martín Abrisketa. Creo que podría leerse como un cuento corto y todo, espero que os abra boca.

La cara del diablo. Invierno de 2012
He de confesar que de pequeño volaba muy mal. Me di cuenta de la circunstancia un día de verano de mil novecientos setenta y tantos que había amanecido con un aburrimiento terrible en el ambiente, un tedio de esos que te hace pensar si merece la pena seguir siendo un niño. Al fin se me ocurrió una idea para pasar el rato... Me subí a la barandilla del balcón de la cocina, cerré los ojos y me arrojé al vacío. 
Sucedió algo inaudito: ¡caí a plomo!
Por suerte, en aquella época veraneábamos en un primer piso, y justo debajo del balcón crecía un césped mullidito; con lo cual al estamparme contra el suelo, lo único que me pasó fue que me mordí la lengua (al parecer olvidé cerrar la boca en la maniobra de despegue). Me incorporé apresuradamente, por si había algún observador en las inmediaciones, y llamé al timbre de casa, ¡riiiiin, riiiiiin! 
Oye, pero ¿no estabas jugando en el balcón?, preguntó mi abuela al abrir la puerta. 
(Capítulo 54 bis). 




jueves, 30 de julio de 2015

REGRESO AL KAROO

Ha salido publicado en la revista Tantágora el segundo artículo de otro de nuestros viajes recogiendo cuentos en el Karoo. 

En esta ocasión recorremos Brandvlei, Swartkop y Vanwyksvlei y escuchamos el cuento del fiel caballo blanco y el anciano ciego, que nos dejó bastante impactados, de boca de Klaas van Zyl.

Para leer el artículo pinchar AQUÍ



domingo, 5 de julio de 2015

EL LIBRO DE LAS COSAS PERDIDAS

Acabo de terminar de leer The book of lost things de John Connolly, editado en castellano por la editorial Oniro.




Si llevara un club de lectura es un libro que propondría sin lugar a dudas porque creo que es muy interesante para debatir sobre él, trata muchos temas y es un muy redondo en cuanto a su estructura. En cuanto a ritmo lo he encontrado un poco desigual, ha habido momentos muy trepidantes y otros en los que lo he encontrado un tanto reiterativo, pero se lo perdono por la cantidad de aciertos que tiene.

En primer lugar es un libro que trata de las historias y de la necesidad que tienen de ser contadas. También podríamos decir de la necesidad que nosotros, los seres humanos tenemos de ellas y de que nos las cuenten y de contárnoslas, una y otra vez. De cómo nos las cuenten y de cómo nos las contamos en la infancia y a lo largo de nuestra vida depende nuestro mundo y nuestra felicidad. 

Eso es lo que le dice la madre de David, el protagonista del libro, cuando le lee, y eso es lo que él cree y lo que resulta esencial para su viaje de transformación de la niñez a la madurez. 


Stories were different, though: they came alive in the telling. Without a human voice to read them aloud, or a pair of wide eyes following them by torch light beneath a blanket, they had no real existence in our world. They were like seeds in the beak of a bird, waiting to fall to earth, or the notes of a song laid out on a sheet, yearning for an instrument to bring their music into being. They lay dormant, hoping for the chance to emerge. Once someone started to read them, they could begin to change. They could take root in the imagination and transform the reader. Stories wanted to be read, David's mother would whisper. They needed it. It was the reason they forced themselves from their world into ours. They wanted us to give them life. 
(Pag. 3 The Book of lost things)
Los cuentos, sin embargo, eran diferentes: cobraban vida al contarlos. Sin una voz humana para leerlos en voz alta, o un par de ojos bien abiertos que los recorrieran bajo una manta, a la luz de la linterna, no tenían existencia en nuestro mundo. Eran como semillas en el pico de un pájaro, esperando a caer sobre la tierra, o notas de una canción escritas en una partitura, ansiando el instrumento que diera ser a su música. Yacían aletargados, a la espera de la oportunidad de emerger. Una vez alguien empezaba a leerlos, podían empezar a cambiar. Podían arraigar en la imaginación y transformar al lector. Los cuentos querían ser leídos, susurraba la madre de David. Lo necesitaban. Por ese motivo se introducían a toda costa en nuestro mundo desde el suyo. Querían que les diéramos vida. 
(Traducción José Manuel de Prada-Samper) 



El David niño piensa que el destino de su madre, que está muy enferma, puede estar ligado a una serie de acciones que el se ve obligado a realizar cada día: como levantarse siempre con el pie izquierdo o contar hasta veinte cada vez que se lava los dientes... cosas de este estilo que le hacen pensar que tiene una especie de control sobre el mundo y sobre lo que pasa en él. Por qué, ¿cómo puede aceptar nadie la pérdida de un ser querido? ¿Es eso lógico y razonable? 

No, no lo es, claro que no lo es, porque nuestro mundo no es lógico ni razonable. Pero aceptar eso, igual que aceptar el duelo y la pérdida es mucho más duro cuando faltan años de experiencia que te curtan un poco. ¿Ayudan o pueden ayudar los cuentos en ese proceso? 

Los relatos tradicionales han estado entre nosotros no sólo con la función de entretener sino también de aportarnos conocimiento y experiencia; nos abren los ojos a otras realidades y formas de percibir las cosas y por eso son esenciales en nuestro crecimiento.

John Connolly se permite un juego transgresor con algunos relatos tradicionales como la Bella Durmiente, Blancanieves y los siete enanitos o la Bella y la Bestia. Algunos de ellos son divertidos, otros, la mayoría, es donde habitan nuestros miedos más arraigados y donde damos vida a nuestras más profundas pesadillas. Leer el relato es leer al protagonista y descubrir quién es.
Una invitación no carente de sorpresas, sangre y riesgo, como toda aventura que se precie. 



domingo, 28 de junio de 2015

HOMO NARRANS



Nos hace ilusión presentaros desde escuchando con los ojos (nuestro cuaderno de bitácora) otra página web/blog en la que hemos estado trabajando durante hace ya algún tiempo: HOMO NARRANS. 




En ella colaboramos Ignasi Potrony, Susana Tornero, Jose y yo.

Homo narrans nace del gusto y del amor por la palabra. Para compartirla, imaginarla, dibujarla y pensarla. 

Podréis navegar en castellano, catalán o inglés por esta página.

homonarrans.net

Esperamos que os guste.

Por lo demás seguiremos con nuestras cosas habituales, con mayor o menor intensidad, según el trabajo o los viajes nos dejan, en este vuestro blog también :-)







domingo, 8 de marzo de 2015

Visitando la tierra de los bosquimanos /Xam

Nos hace mucha ilusión compartir con vosotros en nuestro blog un artículo que salió publicado hace unas semanas en la revista de narración oral Tantágora sobre uno de nuestros primeros viajes a la tierra de los /Xam, en el alto Karoo, Sudáfrica.

Como podréis ver en él compartimos las experiencias del viaje y uno de los primeros cuentos que escuchamos de Magdalena Beukes.

Es el primero de una serie de artículos sobre nuestros viajes de los últimos años.

Para leer el artículo pinchar AQUÍ.

Esperamos que os guste.






lunes, 23 de febrero de 2015

EL AÑO DE LA CABRA DE MADERA

La semana pasada empezó el Año Nuevo chino, que se rige por el ciclo lunar, y que en esta ocasión está bajo el signo de la cabra de madera. 

Mi amiga Alicia Promio hizo una preciosa caligrafía de este signo pintada con el dedo:



Hicimos una pequeña celebración con una cena y nuestras propias galletitas de la suerte, que no se podían comer, porque las hicimos de papel ella y yo, pero en las que escribimos pensamientos de Confucio y otras citas de sabiduría oriental elegidas un poco al azar. A ver lo que la suerte nos deparaba a cada una de las seis amigas que nos reunimos... Y luego, también al azar, cada una eligió una, o dos...

Galletitas de la suerte



A mí me tocó: 
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
No puede haber arcoíris sin lluvia.  

Mientras buscaba citas leí las Analectas de Confucio y no tienen desperdicio. 
Me gustan mucho las siguientes:


Si sabes algo, dilo; si no, admítelo. Ese es el verdadero conocimiento.
Si tienes prisa no harás verdaderos progresos ni alcanzarás el éxito.
Nuestra naturaleza nos acerca, nuestras costumbres nos alejan. Sólo los sabios más sabios y los estúpidos más estúpidos no cambian.
El que no sabe el significado de las palabras no puede conocer a los hombres.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso.
El hombre grande se exige a sí mismo, el hombre pequeño exige a los demás.

¡Feliz y creativo año de la cabra!