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jueves, 15 de junio de 2017

Una visita a Voltaire y Rousseau

Os dejamos una entrevista divertida de Jose en la radio sobre el libro de Boswell para el que tradujo y seleccionó los textos. 

Está editado por Ediciones UDP, Colecciones Vidas Ajenas. Y es una joya para viajar al siglo XVIII y divertirse visitando a Rosseau y Voltaire. 

Boswell entonces era un jovencito de veinticuatro años que viajaba por Europa y se dedicaba a entrevistarse con famosos (como quién ahora se saca fotos), pero tiene una capacidad enorme para retratarlos en su casa y sin tapujos. Así nos deja perlas como esta:

Cuando va a visitar a Voltaire por primera vez le pregunta si todavía hablaba inglés.
Él respondió:
 -No, Para hablar inglés hay que poner la lengua entre los dientes, y a mí ya no me quedan dientes. 
Podéis escuchar la entrevista en este podscat. 



Más información sobre el libro AQUÍ

domingo, 5 de febrero de 2017

El Pabellón de las Peonías

Termino de leer una preciosa obra maestra china El Pabellón de las Peonías o Historia del Alma que regresó de Tang Xianzu. Se trata de un clásico del teatro de ese país. La pieza está escrita en el s. XVI, misma época que Shakespeare y Cervantes. 

La editorial Trotta ofrece una cuidada edición y traducción a cargo de Alicia Relinque Eleta, y tanto las notas como la pequeña introducción hacen disfrutar aún más de esta hermosa pieza. 




Puedo decir que El Pabellón de las Peonías lo tiene absolutamente todo para hacerle a una disfrutar como una loca, que es lo que yo he hecho. 

La obra nos cuenta la historia de Du Linian, una chica de familia bien que se enamora en sueños enfermando hasta morir. Pero... si el amor mata, el amor también nos da la vida. Así pues,  gracias precisamente a la fuerza de esa pasión, Du Linian regresará a este mundo terrenal. ¿Cómo reaccionarán los demás ante ese suceso que, nunca mejor dicho, conmueve cielo y tierra? 
Todo ello acontecerá además en un ambiente bélico, puesto que una revuelta hace temblar la estabilidad del Imperio y de la dinastía Song, lo que pondrá a prueba la astucia del padre de la joven.

El ambiente latente de la obra es ciertamente muy diferente al actual, un mundo donde la poesía y el arte eran imprescindibles para llegar a ostentar un alto cargo en el complejo entramado funcionarial chino; donde la magia y los ritos tradicionales tenían un valor enorme en la sociedad; sin embargo, la intensidad y la belleza de los versos, la delicadeza de toda la historia es conmovedora y llena de gracia porque a todo esto el humor es un continuo que traspasa toda la pieza. Supongo que no hay pasión sin ingenio y hay escenas tan divertidas que te ríes a mandíbula batiente.

Os dejaré una pequeña escena para que podáis comprobar la facilidad de lectura, la ironía y lo fácil que es dejarse seducir por la magia de la obra, cuando además está bien traducida y comentada. 

En esta escena estamos en el mundo ultraterrenal y allí hay un juicio de almas donde van a ser condenadas según el pecado o los pecados que hayan cometido en vida. Pero da la casualidad que es el primer "día" en el cargo del juez.



JUEZ HU: Que traigan primero a los cuatro acusados varones
SECRETARIO  [lleva a los cuatro acusados varones]:
Aquí están los acusados varones.
JUEZ HU  [comprueba sus nombres]:
Zhao el mayor, ¿por qué ofensa te han arrojado a la ciudad de los muertos inopinadamente? 
ZHAO: Esta alma acusada no ha cometido delito alguno. En vida me gustaba cantar. 
JUEZ HU: Apártate entonces. Que traigan a Qian el decimoquinto.
QIAN: Esta alma acusada no ha cometido delito. Solo me hice una diminuta barraca, y mezclé perfume de aloe entre los muros de adobe.
JUEZ HU: Apártate entonces. Que traigan a Sun Xin.
SUN: Esta alma acusada siendo joven solía gastar algo de dinero en muchachitas livianas.
JUEZ HU: Que traigan a Li el Macaco.
LI: Esta alma acusada cometió un pequeño delito. Me gustaban los varones.
SECRETARIO: Eso es cierto. Incluso aquí, en el infierno, ha seducido al joven Sun.
JUEZ HU  [molesto]:
¿Quién te ha pedido que te metas? Aparta, espera ahí. [Escribe en el registro] Que los acusados escuchen los veredictos [Los cuatro acusados se arrodillan juntos]  Como acabo de tomar posesión, no os voy a imponer un castigo. Os perdono y volveréis a la vida gestados en huevos.
LI: Estas pobres almas quisieran preguntarle a Su Bondadosa Señoría, ¿en qué huevos será? Porque si se trata de huevos musulmanes, naceríamos en territorios muy remotos.  
JUEZ HU: ¡Ja! ¿Acaso crees que tendrás cuerpo humano? Naceréis en el interior de un huevo con cáscara.
ZHAO, QIAN, SUN, LI   [llorando]:
¡Ay! Entonces los hombres nos sacrificarán.
JUEZ HU: Vale, haré que no seáis del tipo de criaturas de las que se alimentan los humanos. A Zhao el mayor le gusta cantar, pues que sea una oropéndola.
 ZHAO: ¡Qué bien! Seré la dama Oropéndola.
JUEZ HU: Qian el decimoquinto vivía en una barraca perfumada con aloe. Vale, te envío a que disfrutes en un nido de barro, serás una pequeña golondrina.
QIAN: ¡Qué maravilla! Seré entonces la consorte imperial Golondrina Voladora.
JUEZ HU: Sun Xin gastaba su dinero en muchachitas livianas, así que será una mariposa.
LI: Este alma también quiere ser una mariposa e ir con Sun Xin.
JUEZ HU: Tú eres Li el Macaco y te gustan los varones. Haré que seas una abeja, en el agujero de tu culo tendrás un aguijón.  
LI: ¡Ay! ¡A quién voy a poder picar? 
JUEZ HU: Vosotros cuatro bichos, escuchad mis órdenes. 
 Mariposa, el atavío de tus alas floridas y empolvadas supera cualquier vestido.
Abeja, posees una gran agudeza, boca de azúcar y un aguijón vivo.
Golondrina, al hacer tu nido perfumado, tu sombra se refleja en los visillos.
Oropéndola, tras las cortinas de gasa los sueños embelesa la dulzura de tu trino.
¡Perfecto! 
Cuatro amigas de las flores, volad a discreción.
Más me temo que en el mundo del sol 
los muchachos y muchachas descuidados podrán 
lanzarte balines para dañarte, 
usar abanicos para golpearte. 
Y no en vano 
tú aparecerás en pinturas que a los hombres deleiten, 
y el zumbido de tus alas 
hará que el alborozo primaveral en todos despierte.  
LI: Pues cuando sea una abeja, regresaré a picarle su cabeza de magistrado.
JUEZ HU: Estás pidiendo una paliza.
LI: Apiádese de esta pobre vida miserable.
JUEZ HU: ¡Ya basta! Largaos todos con buen viento. ¡Largaos, rápido! 
 [El juez resopla. Los cuatro salen imitando sus respectivos vuelos]


martes, 16 de agosto de 2016

El CIRCO DE LA NOCHE de ERIN MORGENSTERN

Este verano he releído un libro que en su día disfruté mucho y del que no había hablado aquí, la segunda lectura me ha proporcionado el mismo goce que la primera: te traslada a otro mundo con personajes muy interesantes y llenos de magia.

Hablamos del The Night Circus de Erin Morgenstern, traducido al castellano por El Circo de la Noche y editado por Planeta.





Es la historia de un circo que sólo funciona de noche, un lugar para soñadores, un sitio donde lo imposible es posible y donde las fronteras de la magia y la realidad se hace muy difusas. En ese marco tiene lugar un duelo, en el que quizá lo importante no es ganar, o donde al final resulta que ganar significa también perder. 

La narración tiene momento oscuros que le aportan ese contraste necesario de intriga y pasión que es lo que más me engancha de la historia. Reflexiones sobre el transcurrir del tiempo y el deseo de jugar con él: ralentizarlo, paralizarlo, representarlo, alargarlo...

No es una novela de personajes psicológicos, pero sí de crear una ambientación fantástica que si entras en ella seduce y te invita a soñar con infinitas posibilidades y juegos, todo ello envuelto en una estética muy propia, de circo en blanco y negro, exquisito y elegante. 

Aparecerán contorsionistas, equilibristas, domadores, lectores de cartas y, por supuesto, magos, pero es la palabra la que une y articula el todo. Capítulos que van presentando a los distintos personajes y vidas que se cruzan. 

Mi personaje preferido es Widget, que tiene el poder de contar historias,  y es capaz de ver el pasado de las personas, cuando éstas le dejan...

Os dejo con un diálogo de muestra que ha traducido para el blog, José Manuel de Prada. 

"Stories, tales, bardic chronicles," Widget says, "Whatever you care to call them. The things we were discussing earlier that are more complicated than they used to be. I take pieces of the past that I see and I combine them into narratives. It's not that important, and this isn't why I'm here" 
It is important," the man in the grey suit interrupts. "Someone needs to thell those tales. When the battles are fought and won alnd lost, when the pirates find their treasures and the dragons eat their foes for breakfast with a nice cup of Lapsang souchoung, someone needs to tell their bits of overlapping narrative. There's magic in that. It's in the listener, and for each and every ear it will be different, and it weill affect them in ways they can never predict. From the mundane to the profound. You may tell a tale that takes up residence in someone's soul, becomes their blood and self and purpose. That tale will move them and drive them and who knows what they might do because of it, because of your words. That is your role, your gift. Your sister may be able to see the future, but you yourself can shape it, boy. Do not forget that." He takes another sip of his wine. "There are many kings of magic, after all. (483-483 pp) 

 "Las historias, relatos, crónicas bárdicas -dice  Widget-, como quieras llamarlas. Las cosas de las que hablábamos antes que son más complicadas de lo que solían ser. Tomo trozos del pasado que veo y los combino para formar narraciones. No es tan importante, y no es por eso por lo que estoy aquí... 
Es importante -interrumpe el hombre del traje gris-. Es necesario que alguien cuente esos relatos. Cuando las batallas se han librado, se han ganado y se han perdido, cuando los piratas encuentran sus tesoros y los dragones se desayunan a sus enemigos con una buena taza de Lapsang souchoung, es necesario que alguien cuente los trocitos de relato que se superponen. Hay magia en eso. Está en el oyente, será diferente para cada oído, y afectará a cada persona de una forma que nunca se puede prever. De lo mundano a lo profundo. Puedes contar una historia que se acomoda en el alma de alguien, se convierte en su sangre, su yo y su propósito. Ese relato le conmoverá y le impulsará y quién sabe lo que pueda llegar a hacer por eso, por tus palabras. Ese es tu cometido, tu don. Puede que tu hermana sea capaz de ver el futuro, pero tú puedes darle forma, muchacho. No lo olvides -se toma otra sorbito de vino-. Después de todo, hay muchos reyes de la magia."



sábado, 28 de mayo de 2016

BIOGRAFÍA DEL SILENCIO

Llevamos un par de meses en que, sin forzarnos demasiado, nos levantamos por la mañana y nos ponemos a meditar. Un cuarto de hora nada más, pero sin saltarnos un día. Nos sentamos en silencio de cara a la pared blanca y tratamos simplemente de prestar atención al momento, de fluir, sin buscar pensar en nada, pero sin obsesionarnos tampoco cuando acuden los pensamientos. Puedo decir que es increíble la cantidad de cosas que pasan por la cabeza en cuestión de minutos, cuando se supone que no haces nada...

Hace ya mucho tiempo que, por separado, cada uno de nosotros, Jose y yo, habíamos iniciado distintas prácticas de meditación, pero al final la que más nos sedujo fue la meditación zazen. Tal vez por la simplicidad; sólo necesitas un cojín o un banquito y sentarte en silencio. Habíamos ido a un dojo para aprender lo básico: la postura, el ritual que hay detrás, la filosofía que conlleva... 

Meditar en grupo seguramente es muy diferente a hacerlo de manera individual, pero aún así, estoy contenta de haber iniciado esta práctica, que se está convirtiendo en algo muy necesario para mí cada mañana. 

Y me gusta leer sobre el tema. Ha caído en mis manos un ensayo corto de Pablo d'Ors llamado Biografía del silencio, editado por Siruela y que yo tengo en formato Seebook.



En el libro el autor explica sus primeros pasos en el mundo de la meditación y esto ayuda mucho cuando estás empezado. Así, nos dice que es muy común que durante la práctica  aparezcan ensoñaciones, si eres un soñador, o imágenes del pasado si eres nostálgico, porque cada uno medita como es. 

Igual que vamos a tener sensación de dolor y molestias, pero que hay que aceptarlos de manera que si vamos un poco más allá comprobaremos que nuestros sentidos se volverán más despiertos y receptivos.

Se trata de observar y observarse. Nada más. Y nada menos. Con ellos seremos capaces de desarrollar la atención.

Por supuesto también vamos a encontrar en el libro reflexiones sobre lo que es meditar y los beneficios que conlleva la práctica. Pablo d'Ors es sacerdote, pero no he encontrado ningún dogmatismo en la lectura de este pequeño ensayo que explica con sencillez y desde la experiencia propia lo que es la meditación zazen.

Os dejo con una pequeña reflexión del autor que me gustaría hacer mía:

 La atención me fue conduciendo al asombro. En realidad, tanto más crecemos como personas cuanto más nos dejamos asombrar por lo que sucede, es decir, cuanto más niños somos. La meditación - y eso me gusta - ayuda a recuperar la niñez perdida.

jueves, 28 de enero de 2016

¿Quién escribió "realmente" Alicia en el país de las maravillas?


Para conmemorar el 184 aniversario del nacimiento de Lewis Carroll, que fue ayer, he aquí un texto que leí el 15 de mayo de 1986, en un pequeño acto de homenaje a este autor que tuvo lugar en la ya desaparecida librería Tartessos, que entonces regentaba Jos Framis. El evento incluía, entre otras cosas, la exhibición y venta de una serie de deliciosos muñecos de la artista Ana López Escrivá que representaban personajes de los libros de Alicia, un escaparate diseñado por el fotógrafo Pep Pujol, y una pequeña selección de libros de ediciones antiguas de libros de Carroll de mi colección personal. Inicialmente yo iba a ser el único orador del acto, pero Esther Tusquets, que prestó la imagen para la fotografía de la invitación, sugirió a Jos que valía la pena recabar la colaboración de Luis Maristany, del que me haría gran amigo. Reproduzco el texto casi tal cual, transcrito de las cuartillas en las que lo mecanografié con una máquina de escribir eléctrica de mi padre. Los lectores sabrán perdonar las asperezas de este escrito primigenio, que marcó mi primera aparición pública, aún así me ha parecido divertido.




Todo esto que pretendemos hacer ahora es perfectamente ridículo. Estamos aquí para hablar de Alicia en el país de las maravillas y homenajear a su autor, Lewis Carroll. Pero, como todos sabemos, Carroll NO escribió los libros de Alicia. ¡Ni mucho menos! No señor, los libros de Alicia, como sabe cualquier persona culta, los escribió Su Alteza Real la Reina Victoria.

Por supuesto que, hasta hace poco, todos pensábamos que la cosa no era así. Sin embargo, hace dos años, una computadora, hábilmente tecleada por los muchachos de la Continental Historical Society de San Francisco, descubrió la triste verdad. Ni que decir tiene que la computadora está en lo cierto. ¿Quién ha visto alguna vez equivocarse a una computadora?

Plenamente consciente del carácter subversivo de su obra, que, como muy bien nos han demostrado los psicoanalistas está llena de groseros símbolos sexuales y malintencionadas reflexiones sobre la familia y el poder, plenamente consciente de esto, la buena reina actuó discretamente y, así, sobornó con largueza a un desconocido profesor de matemáticas de Oxford llamado Charles Lutwidge Dodgson, quien accedió a prestarle a su soberana el pseudónimo de Lewis Carroll, con el que llevaba años publicando versillos paródicos en revistas locales de poca monta. Pero no quedó la cosa ahí. Para darle más verosimilitud a la patraña, los sicarios de Su Majestad untaron también al mismísimo Deán del Christ Church College, el más grande y prestigioso de Oxford, para que éste forzara a su hija a contar una improbable historia de una excursión en barca por el Isis en la que el venal matemático habría narrado la historia. Éste llegó incluso al extremo de falsificar, de su propio puño y letra, un manuscrito conteniendo una versión burdamente simplificada del cuento, ilustrada con unos cursis dibujos plagiados de las ilustraciones del maestro John Tenniel.

Sin duda, de haber salido todo esto a la luz en su momento, el escándalo hubiera sido mayúsculo: Carroll expulsado ignominiosamente de la Universidad, el Deán hundido en la miseria, y sus hijas camino de la prostitución. La Reina Victoria, avergonzada, abdica ante las presiones de un populacho y un Parlamento escandalizados por la escabrosidad del asunto, que habría pasado a los libros de historia con el nombre de Aliciagate.

Sin embargo, como estoy seguro de que a todos nos case mal la Reina Victoria, que era gorda y fea, vamos a hacer como la Reina Blanca de A través del espejo y vamos a creernos seis cosas imposibles antes del desayuno. Vamos así a creernos que Carroll fue quien escribió los libros de Alicia, que lo de la excursión en barca es verdad, y que aquel manuscrito extraordinario salió de su propia mano. Así pues, vamos a hablar de ese individuo como si realmente fuera alguien importante. Pero antes, una pequeña explicación (y ya oigo gritar al Grifo con tono impaciente ¡No, no, la aventuras primero, las explicaciones siempre se alargan espantosamente!); pero esta explicación es necesaria.

A ver cómo hablamos de Lewis Carroll porque, ¡hay que ver las cosas que se ha llegado a decir sobre el pobre hombre!, ¡y qué interpretaciones se han hecho de Alicia en el país de las maravillas! Vean, si no, la explicación de este libro dada por el célebre erudito Ydoow Nella, profesor de literatura cingalesa de la South-West Manhattan Yeshiva University, quien llegó la conclusión de que el cuento aparentemente absurdo de Carroll no hacía sino esconder un mordaz ataque del matemático a los críticos que se empeñaban en atribuir las obras de Shakespeare a sus contemporáneos Marlowe y Bacon. Cito el resumen que hace Nella de su teoría: “El Conejo Blanco era Shakespeare, el Sombrerero Loco, Marlowe, y el Ratón Bacon – o el Sombrerero Loco Bacon, y el Conejo Blanco, Marlowe– o Carroll era Bacon y el Ratón Marlowe – o Alicia era Shakespeare, o, quizás, Bacon – o Carroll era el Sombrerero Loco.” Como dice el propio Nella, “es una lástima que Carroll no esté hoy vivo para dejar sentado este importante asunto”.

Una teoría que, como se ve, es harto compleja. Sin embargo, para tranquilidad del público, trataremos aquí de atenernos a cosas más sencillas. De todos modos, la obra maestra de ciertos comentaristas ha sido su descubrimiento, fascinante, de que Lewis Carroll y Charles Lutwidge Dodgson eran dos personas distintas. Lo que estos críticos han hecho, en realidad, es prescindir del proverbial escalpelo y tomar un serrucho con el que han partido en dos al pobre Charles Lutwidge Dodgson, por la sencilla razón de haber adoptado un pseudónimo para escribir obras literarias mientras continuaba publicando libros “serios” bajo su verdadero nombre.

Francamente, no hay por dónde cogerlo. Por un lado resulta que la obra supuestamente seria de Carroll no es tan seria. Una buena parte de los libros de lógica y matemática que publicó, como por ejemplo Euclides y sus rivales modernos, El juego de la lógica o Una historia enmarañada, entran dentro de la categoría de lo que él mismo llamaba “lógica o matemática recreativa”, presentada al lector como un puro juego muy adecuado para conjurar el vacío de las noches de insomnio. De hecho, los tres libros están firmados con el pseudónimo, y el planteamiento de los numerosos problemas y paradojas que contienen está en forma de historia que pertenecen, sin duda, al universo imaginario de los libros de Alicia.

Quizá, para dejar esto bien sentado, habría que citar aquí las palabras de una auctoritas, Derek Hudson, autor de la más importante biografía de Carroll:

En todo gran humorista buscamos primero al hombre que nos hace reír, cosa muy natural. Tenemos nuestras propias ideas sobre su carácter –imaginándolo, quizá, como muy similar al nuestro, en nuestros momentos más felices– y por eso nos sentimos con frecuencia desconcertados, a veces decepcionados, cuando descubrimos que bajo la brillante superficie las aguas discurren profundas y oscuras. En el desconcertante caso de Dodgson, el matemático, el lógico, el artista e incluso el eclesiástico, impregnan al humorista, aguzando y puliendo sus paradojas hasta que éstas forman un cristal inimitable. En el centro de todo se encontraba un carácter complejo, formado por demasiados elementos conflictivos como para infundir paz al espíritu, pero en nada contribuye a nuestro conocimiento de Dodgson el querer ver en él a dos personas en lugar de a una.”

Para hacernos una idea de la complejidad de Lewis Carroll, voy a leer una lista de todas las cosas que llegó a ser:

Profesor de matemáticas.
Autor de libros teóricos sobre matemáticas.
Autor de libros sobre el arte de aprender y enseñar matemáticas.
Autor de libros de lógica.
Autor de libros de lógica y matemática recreativa.Poeta y autor tanto de poemas “serios” tremendamente cursis como de poemas paródicos y absurdos.
Narrador.
Novelista.
Inventor.
Creador de juegos y entretenimientos.
Polemista.
Fotógrafo.
Curador de la Common Room de Christ Church.
Autor de una de las correspondencias más geniales de la historia de la literatura, que, según cálculos fiables, llegó a comprender más de 100.000 cartas, escritas a lo largo de 30 años.
Diácono de la Iglesia de Inglaterra.

Como se ve, si hubiera que dividir al individuo en función de sus facetas, tendríamos que cortarlo en lonchas finas.
Ya para acabar (¡al fin!) me gustaría citar unas líneas del gran erudito carrolliano Morton. N. Cohen, que vienen muy al caso de todo lo que hemos estado diciendo, y que hago extensivas a estas palabras:
A diferencia de Alicia, quien le dice a la Oruga que le es difícil explicarse, Dodgson es excepcionalmente bueno a la hora de explicarse a sí mismo. Y por esto lo mejor es dejar que sea él (a través de sus diarios y cartas) quien nos hable de su actitud hacia el arte, la fotografía, las niñas y sus modelos de desnudos. Sus propias palabras seguirán vivas mucho después de que la mayoría de los comentarios, incluyendo éste, hayan sido olvidados” (Morton N. Cohen, Lewis Carroll Photographer of Children: Four Nude Studies, Filadelfia: Rosenbach Foundation / Clarkson N. Potter, 1979).

Breve nota para concluir esta entrada: “Ydoow Nella”, es, por supuesto, Woody Allen, y la cita procede de uno de los textos de su libro Sin plumas, publicado en 1976 por Tusquets Editores en traducción de Marcelo Covián.


miércoles, 19 de agosto de 2015

La lengua de los secretos de Martín Abrisketa

Hace unos días me terminé de leer La lengua de los secretos de Martín Abrisketa, que ha publicado Roca editorial y que también podéis comprar en formato Seebook.  




Se trata de un auténtico libro de aventuras donde no te va a faltar de nada para que te lo pases en grande: piratas, bombas, madres por las que uno lo da todo, amigos con los que recorrer el mundo y hambre, bastante hambre, amistad y, sobre todo, imaginación para superar cualquier embate del destino. Y todo con la Guerra Civil española de trasfondo...

Pero el libro no es sólo eso, ¡cómo si fuera poco! No, el libro es también una carta a corazón abierto donde el autor nos habla de la relación con su padre y de esos silencios que nos separan, cuando nos deberían unir, de como la edad nos hace, si no madurar, al menos aprender a ponernos en el lugar del otro y reescribir el pasado como debería ser, que para eso está la literatura, ¿no? Porque si de algo va también el libro es sobre lo mucho que sirve escribir para uno mismo y no sólo para los demás. 

En definitiva es una historia que, al leerla, si no sabes volar, te vienen como unas ganas locas de intentarlo. 

Aquí os dejo una muestra de la prosa sencilla y directa de Martín Abrisketa. Creo que podría leerse como un cuento corto y todo, espero que os abra boca.

La cara del diablo. Invierno de 2012
He de confesar que de pequeño volaba muy mal. Me di cuenta de la circunstancia un día de verano de mil novecientos setenta y tantos que había amanecido con un aburrimiento terrible en el ambiente, un tedio de esos que te hace pensar si merece la pena seguir siendo un niño. Al fin se me ocurrió una idea para pasar el rato... Me subí a la barandilla del balcón de la cocina, cerré los ojos y me arrojé al vacío. 
Sucedió algo inaudito: ¡caí a plomo!
Por suerte, en aquella época veraneábamos en un primer piso, y justo debajo del balcón crecía un césped mullidito; con lo cual al estamparme contra el suelo, lo único que me pasó fue que me mordí la lengua (al parecer olvidé cerrar la boca en la maniobra de despegue). Me incorporé apresuradamente, por si había algún observador en las inmediaciones, y llamé al timbre de casa, ¡riiiiin, riiiiiin! 
Oye, pero ¿no estabas jugando en el balcón?, preguntó mi abuela al abrir la puerta. 
(Capítulo 54 bis). 




domingo, 5 de julio de 2015

EL LIBRO DE LAS COSAS PERDIDAS

Acabo de terminar de leer The book of lost things de John Connolly, editado en castellano por la editorial Oniro.




Si llevara un club de lectura es un libro que propondría sin lugar a dudas porque creo que es muy interesante para debatir sobre él, trata muchos temas y es un muy redondo en cuanto a su estructura. En cuanto a ritmo lo he encontrado un poco desigual, ha habido momentos muy trepidantes y otros en los que lo he encontrado un tanto reiterativo, pero se lo perdono por la cantidad de aciertos que tiene.

En primer lugar es un libro que trata de las historias y de la necesidad que tienen de ser contadas. También podríamos decir de la necesidad que nosotros, los seres humanos tenemos de ellas y de que nos las cuenten y de contárnoslas, una y otra vez. De cómo nos las cuenten y de cómo nos las contamos en la infancia y a lo largo de nuestra vida depende nuestro mundo y nuestra felicidad. 

Eso es lo que le dice la madre de David, el protagonista del libro, cuando le lee, y eso es lo que él cree y lo que resulta esencial para su viaje de transformación de la niñez a la madurez. 


Stories were different, though: they came alive in the telling. Without a human voice to read them aloud, or a pair of wide eyes following them by torch light beneath a blanket, they had no real existence in our world. They were like seeds in the beak of a bird, waiting to fall to earth, or the notes of a song laid out on a sheet, yearning for an instrument to bring their music into being. They lay dormant, hoping for the chance to emerge. Once someone started to read them, they could begin to change. They could take root in the imagination and transform the reader. Stories wanted to be read, David's mother would whisper. They needed it. It was the reason they forced themselves from their world into ours. They wanted us to give them life. 
(Pag. 3 The Book of lost things)
Los cuentos, sin embargo, eran diferentes: cobraban vida al contarlos. Sin una voz humana para leerlos en voz alta, o un par de ojos bien abiertos que los recorrieran bajo una manta, a la luz de la linterna, no tenían existencia en nuestro mundo. Eran como semillas en el pico de un pájaro, esperando a caer sobre la tierra, o notas de una canción escritas en una partitura, ansiando el instrumento que diera ser a su música. Yacían aletargados, a la espera de la oportunidad de emerger. Una vez alguien empezaba a leerlos, podían empezar a cambiar. Podían arraigar en la imaginación y transformar al lector. Los cuentos querían ser leídos, susurraba la madre de David. Lo necesitaban. Por ese motivo se introducían a toda costa en nuestro mundo desde el suyo. Querían que les diéramos vida. 
(Traducción José Manuel de Prada-Samper) 



El David niño piensa que el destino de su madre, que está muy enferma, puede estar ligado a una serie de acciones que el se ve obligado a realizar cada día: como levantarse siempre con el pie izquierdo o contar hasta veinte cada vez que se lava los dientes... cosas de este estilo que le hacen pensar que tiene una especie de control sobre el mundo y sobre lo que pasa en él. Por qué, ¿cómo puede aceptar nadie la pérdida de un ser querido? ¿Es eso lógico y razonable? 

No, no lo es, claro que no lo es, porque nuestro mundo no es lógico ni razonable. Pero aceptar eso, igual que aceptar el duelo y la pérdida es mucho más duro cuando faltan años de experiencia que te curtan un poco. ¿Ayudan o pueden ayudar los cuentos en ese proceso? 

Los relatos tradicionales han estado entre nosotros no sólo con la función de entretener sino también de aportarnos conocimiento y experiencia; nos abren los ojos a otras realidades y formas de percibir las cosas y por eso son esenciales en nuestro crecimiento.

John Connolly se permite un juego transgresor con algunos relatos tradicionales como la Bella Durmiente, Blancanieves y los siete enanitos o la Bella y la Bestia. Algunos de ellos son divertidos, otros, la mayoría, es donde habitan nuestros miedos más arraigados y donde damos vida a nuestras más profundas pesadillas. Leer el relato es leer al protagonista y descubrir quién es.
Una invitación no carente de sorpresas, sangre y riesgo, como toda aventura que se precie. 



jueves, 22 de enero de 2015

BOOKTUBER

Hay una nueva moda literaria: los booktuber, gente que comenta los libros que lee en vídeo, pero no solo eso, también se pueden comentar los libros que no lees; cómo los tienes puestos en la estantería; el próximo libro que te mueres por leer; si te gusta más el formato electrónico o el papel... La idea es hacerlo de un modo desenfado, como si se lo contaras a un amigo. 

Al parecer el fenómeno empezó, como tantas otras cosas, en EEUU, luego le siguieron muy de cerca los latinoamericanos, sobretodo México, Argentina y Chile, y ahora la cosa se está extendiendo por el resto del mundo.

La gente de Seebook, con la que ya he comentado que colaboro, me propuso hacer booktuber para ellos y me pareció un reto interesante. No me gusta verme en vídeo, creo que eso le pasa a casi todo el mundo, pero me gusta hablar de libros y creo que a fuerza de práctica se puede ir mejorando. 

Aquí os dejo los primeros seebooktuber que hemos grabado en los que hablo de Sé lo que estás pensando de John Verdon, un thriller psicológico bastante entretenido y sin más pretensiones, y El capote de Nikolái Gógol, una absoluta obra maestra que conviene releer. 






domingo, 9 de noviembre de 2014

LEYENDAS DE TONO de KUNIO YANAGITA


A través del Arte podemos entrar en contacto con otros mundos. La capacidad de imaginar y de visualizar aquello que "no es real" se hace posible gracias a la pintura, la palabra, la fotografía...

Las historias siempre nos han hablado del encuentro con "lo extraordinario", que vive muy cerca de nosotros, que nos es muy próximo y que al verbalizarlo nos lo hace accesible. 

Porque... ¿seríamos capaces de soportar un encuentro con "lo extraordinario" sin atemorizarnos"? 

El Arte le da un marco "lógico", a lo que se sale de la lógica. 

Y, no nos equivoquemos, necesitamos ese encuentro con lo extraordinario, con lo irracional, lo inexplicable...

Cuando además viene envuelto en algo hermoso, nosotros, al menos, lo encontramos irresistible.

Si a vosotros os ocurre esto también, no podéis dejar de leer este libro del que os hablaremos a continuación y del que también os dejaremos una pequeña muestra acompañada de una foto, como no, "extraordinaria". 

El libro es The legends of Tono de Kunio Yanagita. Nosotros lo tenemos en versión inglesa, pero se público en castellano traducido del japonés en el 2013, por la editorial Quaderni con el título: Mitos Populares de Japón. Leyendas de Tono.

Es la recopilación del repertorio de un solo narrador. El libro es muy especial, pues convirtió a su autor en el equivalente japonés de los hermanos Grimm ya que con él nació en Japón el folklore como ciencia. Resulta casi inverosímil que así sea, pues más que una voluminosa colección de cuentos maravillosos (que alguno hay) este tomito de menos de cien páginas es un conjunto de leyendas, descripciones de costumbres tradicionales e incluso de lo que los folkloristas llamamos memorates, esto es, relatos en primera persona sobre experiencias con lo sobrenatural. 

En un lenguaje sencillo, descriptivo y poético, se narran escenas cotidianas, donde cuando menos te lo esperas ocurre algo sobrenatural, que te sobrecoge. 

Por esas conexiones artísticas hacemos esta asociación entre el texto de Yanagita y la foto (sí, es una foto) del fotógrafo pictorialista chino Dong Hong-Oai (1929-2004)





In Yamaguchi village, a household head named Kichibei went to Mt. Nekkodachi to cut some bamboo grass. He wrapped the grass into bundles, put it on his back, and was about to stand up when the wind came rustling across the field of  bamboo grass. He looked up and saw a woman with a baby on her back come out of the woods in the distance and walk across the bamboo grass toward him. She was fascinating, and, as in the previous story, she had long black hair trailing behind her. The straps that fastened he baby to her were made from wisteria vines. Her kimono was of the common striped colth, and the lower part, which was worn out, was patched with a variety of leaves. Her feet did not seem to touch the ground. She approached unhesitatingly, passed indifferently before him, and went off into the distance. His illness, which began with the fright of that moment, continued for a long time. He recently died. 
 Translated by Ronald A. Morse

En la aldea de Yamaguchi, un cabeza de familia de nombre Kichibei fue al monte Nekkodachi para segar hierba de bambú. Hizo hatos con la hierba, y estaba a punto de ponerse en pie cuando un viento atravesó susurrando el campo de hierba. Alzó la mirada, y vio a una mujer con un bebé a la espalda salir del bosque que había más allá y caminar hacia él a través de la hierba. Era fascinante y, como en el relato anterior, arrastraba tras de sí una larga cabellera negra. Las correas con las que tenía sujeto al bebé eran de liana de wisteria. Su kimono era de paño a rayas corriente y la raída parte inferior estaba remendada con diversos tipos de hojas. No parecía que sus pies tocaran el suelo. Se acercó sin vacilar, pasó con indiferencia delante de Kichibei y se perdió en la distancia. Su enfermedad, que empezó con el pavor de ese momento, se prolongó largo tiempo. Murió hace poco. 
Traducción J.M de Prada-Samper 


jueves, 9 de octubre de 2014

ÉBANO de Ryszard Kapuściński

Ébano es una recopilación de artículos del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuściński. Están escritos, en su mayoría, mientras él viajaba en la década de los 60 del s.XX  por casi todos los jóvenes países de África central. La falta de dinero la suplía con entusiasmo y un espíritu viajero capaz de hacer vibrar al lector, que va leyendo las páginas como si se sumergiera en una novela de acción trepidante a la que no le falta de nada: encuentros con búfalos en el Serengeti, golpes de Estado, magia negra, revoluciones, malaria, gestos de amistad y reposados atardeceres. 

A pesar de que, como digo, la mayoría de los artículos se refieren a unas cuantas décadas atrás, muchas de las reflexiones sobre África, su gente, y también sobre la manera en la que los europeos se han relacionado y nos relacionamos con África siguen teniendo su vigencia hoy en día. 

En el último artículo del libro titulado: "En África, a la sombra de un árbol", hace mención a una costumbre que, he de reconocer, suena algo tópica, aunque tiene algo de cierta y es la manera de contar africana sin dar fechas concretas. Se vive en el tiempo del mito. 


Foto de Marlene Winberg
Pues bien, ha caído la noche, estamos sentados bajo un árbol enorme y una muchacha me ofrece un vaso de té. Oigo hablar a gentes cuyos rostros, fuertes y brillantes, como esculpidos en ébano, se funden con la inmóvil oscuridad. No entiendo mucho de lo que dicen pero sus voces suenan serias y solemnes. Al hablar se sienten responsables de la Historia de su pueblo. Tienen que preservarla y desarrollarla. Nadie puede decir: leedla en los libros, pues nadie los ha escrito; no existen. Tampoco existe la Historia más allá de la que sepan contar aquí y ahora. Nunca nacerá esa que en Europa se llama científica y objetiva, porque la africana no conoce documentos ni censos, y cada generación, tras escuchar la versión correspondiente que le ha sido transmitida, la cambia, altera, modifica y embellece. Pero por eso mismo, libre de lastres, del rigor de los datos y las fechas, la Historia alcanza aquí su encarnación más pura y cristalina: la del mito.
Pag, 333
Ed. Anagrama. 
Traducción del polaco de Agata Orzeszek



martes, 16 de septiembre de 2014

EL KALEVALA DE ELIAS LÖNNROT


Después de visitar Finlandia y de escuchar a algunos narradores de allí contar algunas escenas del Kalevala, no he tardado mucho en sumergirme en las páginas de este libro inmenso que contiene muchos libros y cantos; paisajes, leyendas y mitos en él.

El Kalevala es una recopilación de cantos en verso llevada a cabo por el folklorista finlandés Elias Lönnrot (Sammatti,1802-1884). Aunque no fue un simple copista, se sabe, gracias a sus minuciosos y detallados apuntes, que él mismo compuso algunos de los versos y dio forma a la unidad del conjunto. 

Lo cierto es la obra es espectacular y destila magia por los cuatro costados. Nos traslada a un mundo ancestral haciéndonos soñar con el despertar del mundo y la fuerza extraordinaria de la palabra. Es la voz del cantor, que da vida o la quita, una de los temas presentes que más me han llamado la atención. 

En el Kalevala encontramos bastantes historias y personajes. De hecho, se pueden leer capítulos sueltos e historias de manera casi independiente. Uno de los personajes más fascinantes es Väinämöinen, el rapsoda que nació ya viejo y que enamorado decide ir al oscuro norte para conseguir a la doncella de Pohja.
Dama bastante solicitada, puesto que también se la disputan Ilmarinen, el herrero universal capaz de forjar el mítico sampo, y otro héroe llamado Lemminkäinen quién en la conquista de la deseada acabó con el cuerpo troceado en el río de Tuoni, la muerte. 

Y es aquí donde quería yo venir a parar. Porque es una escena bastante impresionante. La madre de Lemminkäinen se entera de que su hijo está muerto, pero lejos de resignarse, se presenta en las orillas del río y rescata los restos de su hijo (Es la escena que nos ilustra el cuadro de Akseli Gallen-Kallela). Junta todas las piezas y poco a poco las vuelve a la vida. Sí, cual Osíris. Pero ¿cuál es la última y la que le cuesta más volver a la vida? ¿Cuál es la que se le resiste a esta mujer que ha conseguido re-nacer a su hijo? El habla. Después de conseguir  juntar la carne, las venas rotas, colocarle los huesos y los ojos en su sitio, devolverle el habla al hijo, no fue tarea fácil.

Encuentro que es un párrafo muy hermoso. Lo copiaré a continuación para que lo degustéis, para que lo bebáis, como la miel de la que se habla. Os dará una idea del ritmo estupendo del Kalevala y a pesar, o quizá porque es en verso, es fácil leerlo, y es una también estupenda labor de traducción.

Después de una experiencia traumática, o cuando algo nos sorprende de manera positiva o negativa, no es raro que nos quedemos sin voz.


La madre de Lemminkäinen (1897). Akseli Gallen-Kallela  

El Kalevala. Elias Lönnrot. 
Edición preparada por Joaquín Fernandez y Ursula Ojanen
Editora Nacional
Madrid, 1984

CANTO XV 

Así pues consiguió la madre 
de Lemminkäinen recrearlo, 
le devolvió su antigua forma, 
el aspecto que antes tenía. 
Infundieron vida sus súplicas 
a las venas, a las arterias, 
mas no devolvieron el habla,
la palabra al pobre muchacho. 

La madre rompió a hablar y dijo: 
"Se podría encontrar un bálsamo 
milagroso, algo de aguamiel, 
para que un hombre extenuado, 
un pobre héroe maltrecho 
pudiera recobrar el habla, 
romper de repente a cantar? 

Escúchame, querida abeja, 
flor la que reinas en el bosque, 
corre veloz a buscar miel,
agua de miel ve a recoger 
al fondo mismo de Tapiola, 
al denso reino de los bosques, 
en los cálices de las flores, 
en lo íntimo de las plantas, 
para ungir las partes enfermas 
para curar las graves llagas." 

Despegando el vuelo, la abeja 
se dirigió al fondo del bosque,
libó las flores de la landa, 
y de la punta de seis flores, 
de los estambres de cien henos 
destiló miel sobre su lengua; 
luego, las alas impregnadas 
de miel, el zumbador insecto 
rápidamente regresó.  

La madre usó de los ungüentos 
para ungir al hombre agotado, 
curar al héroe maltrecho; 
pero no dieron resultado, 
el habla no le devolvieron.

La madre dijo estas palabras: 
"Escúchame, querida abeja, 
dirige tu segundo vuelo 
allende nueve grandes mares, 
hacia la isla que aparece 
sobre la cresta de las olas, 
a los países de la miel, 
a la nueva mansión de Tuuri, 
el que los truenos distribuye.  
Miel prodigiosa hay allí 
y bálsamos maravillosos 
para recomponer las venas, 
capaces de curarlo todo; 
abeja tráeme esos ungüentos, 
tráeme esos mágicos remedios 
para que con ellos recubra 
las llagas, cure las heridas."

La abeja, con rápido vuelo, 
nueve grandes mares cruzó, 
llegando a la mitad del décimo. 
Un día voló, dos, casi tres, 
sin posarse nunca en un tallo, 
sin detenerse en una hoja, 
hacia la isla que surgía 
sobre la cresta de las olas, 
hacia las tierras de la miel 
en la ribera del gran rápido, 
donde el sagrado remolino. 

Allí hacían hervir la miel, 
espesos untos preparaban 
en una marmita de arcilla, 
en recipientes tan pequeños 
que sólo cabía el pulgar, 
no más que de un dedo la yema.

La abeja de ligero vuelo 
se proveyó de los ungüentos, 
y, pasados unos instantes, 
zumbadora, emprendió el regreso 
con seis vasijas en las patas 
y siete vasos en la espalda 
llenos de ungüentos milagrosos, 
repletos de pomadas grasas.
Roció la madre con los bálsamos 
a Lemminkäinen, lo frotó 
con nueve ungüentos diferentes, 
con ocho aceites prodigiosos, 
más no surtieron el efecto 
deseado, no fueron útiles. 
  
Entonces dijo así la madre:
 "Escúchame, querida abeja, 
por tercera vez alza el vuelo 
a las etéreas alturas, 
más allá del noveno cielo, 
donde existe abundante miel, 
agua de miel hay a raudales. 
Un tiempo hubo en que el Creador 
usó de ellas para ungir, 
rociar las llagas de su hijo 
herido por potencias malas; 
baña tus alas en la miel, 
abeja, en el dulce bálsamo; 
tráemela sobre tus alas, 
bajo tu manto de colores, 
para ungir las partes enfermas, 
para cubrir las hondas llagas."

La obediente adorada abeja 
preguntó a la madre del héroe: 
"¿Cómo podré llegar allí, 
siendo tan débil como soy?"
"Podrás llegar muy fácilmente, 
muy grato te será volar s
obre la luna, bajo el sol, 
del cielo entre las estrellas; 
el primer día llegarás
hasta la frente de la Luna; 
el día segundo y el tercero, 
deslizaráste por los hombros, 
resbalarás por las espaldas, 
de la esplendente Osa Mayor, 
de las hermosas Siete Estrellas; 
ya es corto el camino, 
sólo te espera un breve viaje 
para llegar donde se halla 
Dios santo, el Bienaventurado."
 
La abeja abandonó la tierra, 
la de alas dulces alzó el vuelo, 
se deslizó con sus alitas 
por el gran disco de la luna, 
destelló alrededor del sol, 
luego alcanzó la Osa Mayor, 
las Siete Estrellas, y por fin, 
entró de Dios en las mansiones, 
en casa del Omnipotente. 

Allí destilábanse ungüentos, 
espesos bálsamos se hacían 
en unas marmitas de plata, 
en unos recipientes de oro; 
en el centro hervía la miel, 
en los bordes se fundía el sebo, 
al lado sur el aguamiel, 
al lado norte los ungüentos.

Como era de esperar, la abeja 
encontró miel en abundancia, 
en abundancia halló aguamiel; 
pasados algunos instantes, 
levantó el vuelo zumbadora, 
llevando en las patas cien cuernos 
con vasos a millares, unos 
llenos de miel, de aguamiel otros, 
el resto con mágicos untos.

La madre los probó en su boca, 
saboreólos con la lengua, 
los examinó atenta y dijo: 
"Estos ungüentos son los buenos 
son los bálsamos del Creador, 
aquellos utilizó Dios 
para en las llagas derramar."

Después ungió al hombre agotado 
a Lemminkäinen, el maltrecho, 
frotó las partes lesionadas, 
frotó los miembros desgarrados 
de arriba abajo, hasta en el centro 
y luego rompió a hablar diciendo:
"¡Despiértate ya de tu sueño, 
deja por siempre de soñar 
en esta fúnebre morada, 
sobre el manto de las desgracias!"

El héroe se despertó
salió por fin de su letargo (...)