domingo, 25 de noviembre de 2007

Y ESCUCHO CON MIS OJOS A LOS MUERTOS

Es curioso como convergen las cosas en un mismo punto. Feliz coincidencia. El caso es que después del post de Jose sobre su sueño con Ursula K.LeGuin, mi amigo Agustín me envío el verso de Quevedo "escucho con mis ojos a los muertos"(tan parecido al nombre de nuestro blog como que parte de la misma idea) y hoy, en una tarde de domingo tranquilo y poblado de libros, mis ojos se pasean por el e.mail de otro amigo, Ramon, feliz con sus estudios y su vida de "trapense" atrapado en el estudio y la historia del arte. Para vosotros tres la cadencia musical de esta belleza de Quevedo:

FRANCISCO DE QUEVEDO

Retirado en la paz de estos desiertos,
Con pocos, pero doctos libros juntos,
Vivo en conversación con los difuntos,
Y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
O enmiendan, o fecundan mis asuntos;
Y en músicos callados contrapuntos
Al sueño de la vida hablan despiertos.

Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
De injurias de los años vengadora,
Libra, ¡oh gran Don Josef!, docta la Imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
Pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
Que en la lección y estudios nos mejora.


Porque la vida se parece tanto al sueño que se confunde con él, o tal vez es el sueño que parece tan real como la vida misma. No lo sé.

En cualquier caso, gracias a los libros, el tiempo no impide el diálogo con otros hombres y mujeres que habitaron otros siglos y otras tierras. Y gracias a lo escrito somos capaces de reconocer sus voces, sin haberlas oído nunca, ¿es sueño o realidad lo que oímos?

Ni lo sé, ni me importa. Porque tantas veces lo que encuentro en los libros es más cercano a mí que lo que escucho por la tele o por la calle que no veo la hora de llegar a mi casa y encerrarme entre mis libros, en mi habitación con estanterías blancas y luz cálida, tapada hasta la cintura con la manta y el libro en el regazo.

Si no fuera porque desaparezco en otros mundos poblados de palabras que viven fuera del tiempo y del espacio, mi vida cotidiana - esa que llaman real - sería muy distinta, seguro que mucho más aburrida y mucho menos feliz.

6 comentarios:

baobab dijo...

Bueno el poema de Quevedo, especial para los noviembres a punto ya de fenecer...
Tu comentario final de mantita, luz cálida y libro es lo que más deseamos todos, ahora los míos de libros) me transportan a la noche de los tiempos egipcia, la grecia antigua y la puerta real de Chartres... estoy en un viaje infinito... un fuerte abrazo y gracias por citar aqui a este humilde fraile...
baobab_ramon....

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Helena dijo...

Es pura envidia, Ramon, ¡ya me gustaría olvidarme del mundo y viajar a la Antigua Grecia o pasear la mirada por la portada de Chartres.
Tal vez los monjes sueñen con el ajetreo del mundanal ruido, pero los lunes por la mañana cuando vengo en un autobús atestado de gente no veas como envidio el silencio y la paz de los claustros...

Helena

Anónimo dijo...

respecto a la cadencia musical del poema, leí un día q este es un soneto considerado "perfecto" ya q son endecasílabos en los q la sílaba fuerte cae siempre en la sexta, justo en medio d cada verso, por lo q va marcando el ritmo, como decías, con una cadencia, exacta
un abrazo, me gusta leer las historias q publicas
(soy la amiga d xavi, nos encontramos el viernes pasado en pati llimona, y aquí tienes, como te prometí, la visita comentada a tu blog)

Helena dijo...

Qué mona eres, no-anónima Ana! Espero verte con más calma después de alguna otra sesión :-)
Y muchas gracias por visitarnos.
Besotes
Helena

Fernando del Val dijo...

Variación

"Lo que es menester es que la gente aprenda a leer con los oídos, no con los ojos. La palabra es lo vivo, la palabra es en el principio. En el principio fue el verbo y acaso el fin será el verbo también". Miguel de Unamuno, 1931.