jueves, 7 de diciembre de 2017

"Yo no sé muchas cosas" de León Felipe



¡Sí que ha pasado tiempo desde la última entrada! Me hubiera gustado decir que hemos estado viajando, pero más bien el mundo ha pasado por casa. Hemos tenido amigos, conocidos y distintos trabajos que nos han tenido entretenidos estos últimos meses.

Ahora ando dándole a la palabra con los cuentos, pero también estoy trabajando mucho como guía de turismo y educadora en los museos. Esto me llena de felicidad porque retoma una antigua vocación. 

Jose sigue trabajando en distintos proyectos que ahondan en la tradición oral suráfricana, algunos los espera ver traducidos al castellano, otros se han publicado en inglés; por ejemplo, pinchando aquí podéis leer un artículo muy interesante sobre un narrador bosquimano del s.XIX comentando arte rupestre.

Pero el último mes del año está siempre lleno de encuentros con amigos a los que hace tiempo que no ves, te pones al día, y se brinda por el nuevo año. Eso es justo lo que venimos a hacer aquí con los amigos virtuales. 

En los encuentros a menudo nos hacemos regalos, a mí me regalaron un poema que ahora compartiré con vosotros acompañado de una foto familiar. Es la foto de la maleta de mi abuelo. Es una maleta muy vieja, como se dice ahora vintage. Esa maleta ha viajado mucho. Está cargada de historias: fue del pueblo a la ciudad, de la ciudad me la lleve yo en mi primer viaje a Italia, cuando era una adolescente. Entonces la lleve porque era bonita, luego me arrepentí porque pesaba muchísimo. Pero no se abandona un tesoro de la familia. Y en cada uno de los traslados de piso que he tenido me ha acompañado.

El poema es de León Felipe me lo entregó envuelto en las alas de una mariposa de origami mi amiga Carmen este año en una cena de Navidad.

León Felipe es un poeta de la generación de 27, zamorano, vivió en Barcelona un tiempo, como vivo yo ahora, alma errante y poeta maravilloso.


Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.



jueves, 15 de junio de 2017

Una visita a Voltaire y Rousseau

Os dejamos una entrevista divertida de Jose en la radio sobre el libro de Boswell para el que tradujo y seleccionó los textos. 

Está editado por Ediciones UDP, Colecciones Vidas Ajenas. Y es una joya para viajar al siglo XVIII y divertirse visitando a Rosseau y Voltaire. 

Boswell entonces era un jovencito de veinticuatro años que viajaba por Europa y se dedicaba a entrevistarse con famosos (como quién ahora se saca fotos), pero tiene una capacidad enorme para retratarlos en su casa y sin tapujos. Así nos deja perlas como esta:

Cuando va a visitar a Voltaire por primera vez le pregunta si todavía hablaba inglés.
Él respondió:
 -No, Para hablar inglés hay que poner la lengua entre los dientes, y a mí ya no me quedan dientes. 
Podéis escuchar la entrevista en este podscat. 



Más información sobre el libro AQUÍ

lunes, 20 de marzo de 2017

Nasrudín puede ver en la oscuridad

Hoy es el Día Internacional de la Narración Oral, así que la mejor manera de celebrarlo es contando un cuento...




Pero por si acaso tenéis ganas de más, os dejo con una cita y un dibujo que hemos preparado con cariño desde Homo Narrans.



domingo, 5 de febrero de 2017

El Pabellón de las Peonías

Termino de leer una preciosa obra maestra china El Pabellón de las Peonías o Historia del Alma que regresó de Tang Xianzu. Se trata de un clásico del teatro de ese país. La pieza está escrita en el s. XVI, misma época que Shakespeare y Cervantes. 

La editorial Trotta ofrece una cuidada edición y traducción a cargo de Alicia Relinque Eleta, y tanto las notas como la pequeña introducción hacen disfrutar aún más de esta hermosa pieza. 




Puedo decir que El Pabellón de las Peonías lo tiene absolutamente todo para hacerle a una disfrutar como una loca, que es lo que yo he hecho. 

La obra nos cuenta la historia de Du Linian, una chica de familia bien que se enamora en sueños enfermando hasta morir. Pero... si el amor mata, el amor también nos da la vida. Así pues,  gracias precisamente a la fuerza de esa pasión, Du Linian regresará a este mundo terrenal. ¿Cómo reaccionarán los demás ante ese suceso que, nunca mejor dicho, conmueve cielo y tierra? 
Todo ello acontecerá además en un ambiente bélico, puesto que una revuelta hace temblar la estabilidad del Imperio y de la dinastía Song, lo que pondrá a prueba la astucia del padre de la joven.

El ambiente latente de la obra es ciertamente muy diferente al actual, un mundo donde la poesía y el arte eran imprescindibles para llegar a ostentar un alto cargo en el complejo entramado funcionarial chino; donde la magia y los ritos tradicionales tenían un valor enorme en la sociedad; sin embargo, la intensidad y la belleza de los versos, la delicadeza de toda la historia es conmovedora y llena de gracia porque a todo esto el humor es un continuo que traspasa toda la pieza. Supongo que no hay pasión sin ingenio y hay escenas tan divertidas que te ríes a mandíbula batiente.

Os dejaré una pequeña escena para que podáis comprobar la facilidad de lectura, la ironía y lo fácil que es dejarse seducir por la magia de la obra, cuando además está bien traducida y comentada. 

En esta escena estamos en el mundo ultraterrenal y allí hay un juicio de almas donde van a ser condenadas según el pecado o los pecados que hayan cometido en vida. Pero da la casualidad que es el primer "día" en el cargo del juez.



JUEZ HU: Que traigan primero a los cuatro acusados varones
SECRETARIO  [lleva a los cuatro acusados varones]:
Aquí están los acusados varones.
JUEZ HU  [comprueba sus nombres]:
Zhao el mayor, ¿por qué ofensa te han arrojado a la ciudad de los muertos inopinadamente? 
ZHAO: Esta alma acusada no ha cometido delito alguno. En vida me gustaba cantar. 
JUEZ HU: Apártate entonces. Que traigan a Qian el decimoquinto.
QIAN: Esta alma acusada no ha cometido delito. Solo me hice una diminuta barraca, y mezclé perfume de aloe entre los muros de adobe.
JUEZ HU: Apártate entonces. Que traigan a Sun Xin.
SUN: Esta alma acusada siendo joven solía gastar algo de dinero en muchachitas livianas.
JUEZ HU: Que traigan a Li el Macaco.
LI: Esta alma acusada cometió un pequeño delito. Me gustaban los varones.
SECRETARIO: Eso es cierto. Incluso aquí, en el infierno, ha seducido al joven Sun.
JUEZ HU  [molesto]:
¿Quién te ha pedido que te metas? Aparta, espera ahí. [Escribe en el registro] Que los acusados escuchen los veredictos [Los cuatro acusados se arrodillan juntos]  Como acabo de tomar posesión, no os voy a imponer un castigo. Os perdono y volveréis a la vida gestados en huevos.
LI: Estas pobres almas quisieran preguntarle a Su Bondadosa Señoría, ¿en qué huevos será? Porque si se trata de huevos musulmanes, naceríamos en territorios muy remotos.  
JUEZ HU: ¡Ja! ¿Acaso crees que tendrás cuerpo humano? Naceréis en el interior de un huevo con cáscara.
ZHAO, QIAN, SUN, LI   [llorando]:
¡Ay! Entonces los hombres nos sacrificarán.
JUEZ HU: Vale, haré que no seáis del tipo de criaturas de las que se alimentan los humanos. A Zhao el mayor le gusta cantar, pues que sea una oropéndola.
 ZHAO: ¡Qué bien! Seré la dama Oropéndola.
JUEZ HU: Qian el decimoquinto vivía en una barraca perfumada con aloe. Vale, te envío a que disfrutes en un nido de barro, serás una pequeña golondrina.
QIAN: ¡Qué maravilla! Seré entonces la consorte imperial Golondrina Voladora.
JUEZ HU: Sun Xin gastaba su dinero en muchachitas livianas, así que será una mariposa.
LI: Este alma también quiere ser una mariposa e ir con Sun Xin.
JUEZ HU: Tú eres Li el Macaco y te gustan los varones. Haré que seas una abeja, en el agujero de tu culo tendrás un aguijón.  
LI: ¡Ay! ¡A quién voy a poder picar? 
JUEZ HU: Vosotros cuatro bichos, escuchad mis órdenes. 
 Mariposa, el atavío de tus alas floridas y empolvadas supera cualquier vestido.
Abeja, posees una gran agudeza, boca de azúcar y un aguijón vivo.
Golondrina, al hacer tu nido perfumado, tu sombra se refleja en los visillos.
Oropéndola, tras las cortinas de gasa los sueños embelesa la dulzura de tu trino.
¡Perfecto! 
Cuatro amigas de las flores, volad a discreción.
Más me temo que en el mundo del sol 
los muchachos y muchachas descuidados podrán 
lanzarte balines para dañarte, 
usar abanicos para golpearte. 
Y no en vano 
tú aparecerás en pinturas que a los hombres deleiten, 
y el zumbido de tus alas 
hará que el alborozo primaveral en todos despierte.  
LI: Pues cuando sea una abeja, regresaré a picarle su cabeza de magistrado.
JUEZ HU: Estás pidiendo una paliza.
LI: Apiádese de esta pobre vida miserable.
JUEZ HU: ¡Ya basta! Largaos todos con buen viento. ¡Largaos, rápido! 
 [El juez resopla. Los cuatro salen imitando sus respectivos vuelos]


sábado, 26 de noviembre de 2016

Cuarto viaje por las tierras del Karoo

Hace unas semanas salió publicado en la revista Tantágora el que es, por ahora, último artículo sobre nuestros viajes recogiendo cuentos en las tierras del Karoo.

Tiene especial significado para mí colgar este post en estos momentos porque en breve Jose os hablará de la publicación de un libro muy especial con cuentos de la zona. Ahora mismo él está por allí haciendo entrega del libro y hablando con nuevos narradores.

Es la prueba de cómo es posible estar con la cabeza y el corazón en una parte y el cuerpo en otra. Yo estoy tecleando en el ordenador, pero mis pensamientos y todo mi ser están caminando en las llanuras del Karoo. No he podido ir. ¡¿No he podido ir?!

Si queréis soñar un poco despiertos y descubrir un bar maravilloso en medio de un desierto, o refugiaros mientras la lluvia cae a escuchar la historia de Serena Renier... podéis clicar AQUÍ.


Karoo, Sudáfrica

martes, 1 de noviembre de 2016

La historia y el juego de Sameraaltjie




Hace más de cinco años cuando se inició el proyecto de documentar la tradición del Alto Karoo, en Suráfrica, este fue uno de los primeros relatos que recogimos. Fue durante aquella primera entrevista a Katriena Swartz y Magdalena Beukes que grabamos en marzo de 2011, y que hemos descrito con cierto detalle en uno de nuestros artículos para Tantágora.

Las dos hermanas habían empezado contándonos cuentos de fantasmas. Después pasaron a otro tipo de relatos, pero en un momento dado parecía que se les habían acabado los cuentos, así que Katriena le sugirió a su hermana hablar de Sameraaltjie. Los siguientes minutos de narración fueron un tanto confusos, y Neil Rusch, que hacía las veces de intérprete, no terminó de entender de qué estaban hablando exactamente las hermanas.

Éstas, en su esfuerzo por aclararle las cosas, se interrumpían a menudo, y a veces, en la transcripción, resulta difícil separar sus palabras. Por eso, cuando recientemente edité este relato para su publicación (en un libro del que hablaremos próximamente en este blog), he hecho un texto compuesto que combina sus palabras. En todo caso, fue sólo entonces, con la transcripción delante, cuando he entendido que, más que contar un relato de fantasmas como los otros, las hermanas habían descrito un juego en el que los distintos participantes, al parecer tanto adultos como niños, se repartían los papeles de una historia en que la un niño llamado Sameraaltjie sufría toda clase de calamidades, hasta que moría. Pero no terminaba entonces el juego, porque el espíritu de Sameraaltjie se convertía en un fantasma que empezaba a aparecerse y perseguir a los otros participantes. En cierta ocasión, nos dijo Magdalena, ella y uno de sus hermanos se asustaron tanto que salieron a escape de la casa y su madre y otros adultos tuvieron que ir detrás de ellos para hacerlos volver. Ofrecemos aquí una versión ligeramente adaptada del texto que aparece en el libro y que, como se ha señalado más arriba, combina las voces de ambas hermanas.

Le teníamos un miedo horrible al pequeño Sameraaltjie, un fantasmita. ¡Menuda historia! Los mayores decían que era un juego, y lo jugábamos. 
Esto es sobre uno que está enfermo y entonces se muere. Y cuando se ha muerto, empieza a aparecerse a la gente. Bueno, es la madre y el niño, y el niño se llama Sameraaltjie. Viene la abuela, y la abuela pregunta: 
-¿Cómo le va a mi niño, al pequeño Sameraaltjie? 
Entonces [otro jugador] dice: 
-Vaya, pues está muy malo. 
Y así jugabas. 
Primero le caían unas tijeras en el pie, y después se ponía otra vez enfermo, y así es como se ponía tan malo. Y está muy mal, y después se muere. Y [así] juegas y juegas. 
Y entonces se ha muerto, y dicen:
-Ahora Sameraaltjie se aparece a la gente. 
Y señor, [una vez,] cuando dijeron "ahora se aparece a la gente", eché a correr y mi hermano también, salimos a escape. Y los mayores, mi madre y los demás, tuvieron que ir detrás de nosotros. ¡Como se lo cuento! 
Mire, así jugaban, que había un niño, ese Sameraaltjie, que se pone muy malo y se muere. Y eso lo ves, que se muere. Y cuando ha terminado de morirse, sale el espíritu. Entonces se te aparece y  te persigue.