viernes, 31 de octubre de 2014

HERMANA DE HUESOS

He pensado que hoy era un día muy adecuado para colgar el primer vídeo propio en nuestro blog. Es un vídeo casero realizado por nuestro amigo el folklorista Pepe Pedrosa, donde cuento un relato africano del que hay muchas versiones, la mía es una adaptación inspirada en la lectura que encontré en The girl who married a lion de Alexander McCall Smith. Espero que os guste. 




martes, 28 de octubre de 2014

MAFALDA

Hace unos días Quino recibió el premio Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014. Nos alegramos por el maestro.

Y es además una excusa, como otra cualquiera, para compartir una de nuestras viñetas preferidas de Mafalda:


jueves, 9 de octubre de 2014

ÉBANO de Ryszard Kapuściński

Ébano es una recopilación de artículos del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuściński. Están escritos, en su mayoría, mientras él viajaba en la década de los 60 del s.XX  por casi todos los jóvenes países de África central. La falta de dinero la suplía con entusiasmo y un espíritu viajero capaz de hacer vibrar al lector, que va leyendo las páginas como si se sumergiera en una novela de acción trepidante a la que no le falta de nada: encuentros con búfalos en el Serengeti, golpes de Estado, magia negra, revoluciones, malaria, gestos de amistad y reposados atardeceres. 

A pesar de que, como digo, la mayoría de los artículos se refieren a unas cuantas décadas atrás, muchas de las reflexiones sobre África, su gente, y también sobre la manera en la que los europeos se han relacionado y nos relacionamos con África siguen teniendo su vigencia hoy en día. 

En el último artículo del libro titulado: "En África, a la sombra de un árbol", hace mención a una costumbre que, he de reconocer, suena algo tópica, aunque tiene algo de cierta y es la manera de contar africana sin dar fechas concretas. Se vive en el tiempo del mito. 


Foto de Marlene Winberg
Pues bien, ha caído la noche, estamos sentados bajo un árbol enorme y una muchacha me ofrece un vaso de té. Oigo hablar a gentes cuyos rostros, fuertes y brillantes, como esculpidos en ébano, se funden con la inmóvil oscuridad. No entiendo mucho de lo que dicen pero sus voces suenan serias y solemnes. Al hablar se sienten responsables de la Historia de su pueblo. Tienen que preservarla y desarrollarla. Nadie puede decir: leedla en los libros, pues nadie los ha escrito; no existen. Tampoco existe la Historia más allá de la que sepan contar aquí y ahora. Nunca nacerá esa que en Europa se llama científica y objetiva, porque la africana no conoce documentos ni censos, y cada generación, tras escuchar la versión correspondiente que le ha sido transmitida, la cambia, altera, modifica y embellece. Pero por eso mismo, libre de lastres, del rigor de los datos y las fechas, la Historia alcanza aquí su encarnación más pura y cristalina: la del mito.
Pag, 333
Ed. Anagrama. 
Traducción del polaco de Agata Orzeszek



martes, 16 de septiembre de 2014

EL KALEVALA DE ELIAS LÖNNROT


Después de visitar Finlandia y de escuchar a algunos narradores de allí contar algunas escenas del Kalevala, no he tardado mucho en sumergirme en las páginas de este libro inmenso que contiene muchos libros y cantos; paisajes, leyendas y mitos en él.

El Kalevala es una recopilación de cantos en verso llevada a cabo por el folklorista finlandés Elias Lönnrot (Sammatti,1802-1884). Aunque no fue un simple copista, se sabe, gracias a sus minuciosos y detallados apuntes, que él mismo compuso algunos de los versos y dio forma a la unidad del conjunto. 

Lo cierto es la obra es espectacular y destila magia por los cuatro costados. Nos traslada a un mundo ancestral haciéndonos soñar con el despertar del mundo y la fuerza extraordinaria de la palabra. Es la voz del cantor, que da vida o la quita, una de los temas presentes que más me han llamado la atención. 

En el Kalevala encontramos bastantes historias y personajes. De hecho, se pueden leer capítulos sueltos e historias de manera casi independiente. Uno de los personajes más fascinantes es Väinämöinen, el rapsoda que nació ya viejo y que enamorado decide ir al oscuro norte para conseguir a la doncella de Pohja.
Dama bastante solicitada, puesto que también se la disputan Ilmarinen, el herrero universal capaz de forjar el mítico sampo, y otro héroe llamado Lemminkäinen quién en la conquista de la deseada acabó con el cuerpo troceado en el río de Tuoni, la muerte. 

Y es aquí donde quería yo venir a parar. Porque es una escena bastante impresionante. La madre de Lemminkäinen se entera de que su hijo está muerto, pero lejos de resignarse, se presenta en las orillas del río y rescata los restos de su hijo (Es la escena que nos ilustra el cuadro de Akseli Gallen-Kallela). Junta todas las piezas y poco a poco las vuelve a la vida. Sí, cual Osíris. Pero ¿cuál es la última y la que le cuesta más volver a la vida? ¿Cuál es la que se le resiste a esta mujer que ha conseguido re-nacer a su hijo? El habla. Después de conseguir  juntar la carne, las venas rotas, colocarle los huesos y los ojos en su sitio, devolverle el habla al hijo, no fue tarea fácil.

Encuentro que es un párrafo muy hermoso. Lo copiaré a continuación para que lo degustéis, para que lo bebáis, como la miel de la que se habla. Os dará una idea del ritmo estupendo del Kalevala y a pesar, o quizá porque es en verso, es fácil leerlo, y es una también estupenda labor de traducción.

Después de una experiencia traumática, o cuando algo nos sorprende de manera positiva o negativa, no es raro que nos quedemos sin voz.


La madre de Lemminkäinen (1897). Akseli Gallen-Kallela  

El Kalevala. Elias Lönnrot. 
Edición preparada por Joaquín Fernandez y Ursula Ojanen
Editora Nacional
Madrid, 1984

CANTO XV 

Así pues consiguió la madre 
de Lemminkäinen recrearlo, 
le devolvió su antigua forma, 
el aspecto que antes tenía. 
Infundieron vida sus súplicas 
a las venas, a las arterias, 
mas no devolvieron el habla,
la palabra al pobre muchacho. 

La madre rompió a hablar y dijo: 
"Se podría encontrar un bálsamo 
milagroso, algo de aguamiel, 
para que un hombre extenuado, 
un pobre héroe maltrecho 
pudiera recobrar el habla, 
romper de repente a cantar? 

Escúchame, querida abeja, 
flor la que reinas en el bosque, 
corre veloz a buscar miel,
agua de miel ve a recoger 
al fondo mismo de Tapiola, 
al denso reino de los bosques, 
en los cálices de las flores, 
en lo íntimo de las plantas, 
para ungir las partes enfermas 
para curar las graves llagas." 

Despegando el vuelo, la abeja 
se dirigió al fondo del bosque,
libó las flores de la landa, 
y de la punta de seis flores, 
de los estambres de cien henos 
destiló miel sobre su lengua; 
luego, las alas impregnadas 
de miel, el zumbador insecto 
rápidamente regresó.  

La madre usó de los ungüentos 
para ungir al hombre agotado, 
curar al héroe maltrecho; 
pero no dieron resultado, 
el habla no le devolvieron.

La madre dijo estas palabras: 
"Escúchame, querida abeja, 
dirige tu segundo vuelo 
allende nueve grandes mares, 
hacia la isla que aparece 
sobre la cresta de las olas, 
a los países de la miel, 
a la nueva mansión de Tuuri, 
el que los truenos distribuye.  
Miel prodigiosa hay allí 
y bálsamos maravillosos 
para recomponer las venas, 
capaces de curarlo todo; 
abeja tráeme esos ungüentos, 
tráeme esos mágicos remedios 
para que con ellos recubra 
las llagas, cure las heridas."

La abeja, con rápido vuelo, 
nueve grandes mares cruzó, 
llegando a la mitad del décimo. 
Un día voló, dos, casi tres, 
sin posarse nunca en un tallo, 
sin detenerse en una hoja, 
hacia la isla que surgía 
sobre la cresta de las olas, 
hacia las tierras de la miel 
en la ribera del gran rápido, 
donde el sagrado remolino. 

Allí hacían hervir la miel, 
espesos untos preparaban 
en una marmita de arcilla, 
en recipientes tan pequeños 
que sólo cabía el pulgar, 
no más que de un dedo la yema.

La abeja de ligero vuelo 
se proveyó de los ungüentos, 
y, pasados unos instantes, 
zumbadora, emprendió el regreso 
con seis vasijas en las patas 
y siete vasos en la espalda 
llenos de ungüentos milagrosos, 
repletos de pomadas grasas.
Roció la madre con los bálsamos 
a Lemminkäinen, lo frotó 
con nueve ungüentos diferentes, 
con ocho aceites prodigiosos, 
más no surtieron el efecto 
deseado, no fueron útiles. 
  
Entonces dijo así la madre:
 "Escúchame, querida abeja, 
por tercera vez alza el vuelo 
a las etéreas alturas, 
más allá del noveno cielo, 
donde existe abundante miel, 
agua de miel hay a raudales. 
Un tiempo hubo en que el Creador 
usó de ellas para ungir, 
rociar las llagas de su hijo 
herido por potencias malas; 
baña tus alas en la miel, 
abeja, en el dulce bálsamo; 
tráemela sobre tus alas, 
bajo tu manto de colores, 
para ungir las partes enfermas, 
para cubrir las hondas llagas."

La obediente adorada abeja 
preguntó a la madre del héroe: 
"¿Cómo podré llegar allí, 
siendo tan débil como soy?"
"Podrás llegar muy fácilmente, 
muy grato te será volar s
obre la luna, bajo el sol, 
del cielo entre las estrellas; 
el primer día llegarás
hasta la frente de la Luna; 
el día segundo y el tercero, 
deslizaráste por los hombros, 
resbalarás por las espaldas, 
de la esplendente Osa Mayor, 
de las hermosas Siete Estrellas; 
ya es corto el camino, 
sólo te espera un breve viaje 
para llegar donde se halla 
Dios santo, el Bienaventurado."
 
La abeja abandonó la tierra, 
la de alas dulces alzó el vuelo, 
se deslizó con sus alitas 
por el gran disco de la luna, 
destelló alrededor del sol, 
luego alcanzó la Osa Mayor, 
las Siete Estrellas, y por fin, 
entró de Dios en las mansiones, 
en casa del Omnipotente. 

Allí destilábanse ungüentos, 
espesos bálsamos se hacían 
en unas marmitas de plata, 
en unos recipientes de oro; 
en el centro hervía la miel, 
en los bordes se fundía el sebo, 
al lado sur el aguamiel, 
al lado norte los ungüentos.

Como era de esperar, la abeja 
encontró miel en abundancia, 
en abundancia halló aguamiel; 
pasados algunos instantes, 
levantó el vuelo zumbadora, 
llevando en las patas cien cuernos 
con vasos a millares, unos 
llenos de miel, de aguamiel otros, 
el resto con mágicos untos.

La madre los probó en su boca, 
saboreólos con la lengua, 
los examinó atenta y dijo: 
"Estos ungüentos son los buenos 
son los bálsamos del Creador, 
aquellos utilizó Dios 
para en las llagas derramar."

Después ungió al hombre agotado 
a Lemminkäinen, el maltrecho, 
frotó las partes lesionadas, 
frotó los miembros desgarrados 
de arriba abajo, hasta en el centro 
y luego rompió a hablar diciendo:
"¡Despiértate ya de tu sueño, 
deja por siempre de soñar 
en esta fúnebre morada, 
sobre el manto de las desgracias!"

El héroe se despertó
salió por fin de su letargo (...)

martes, 19 de agosto de 2014

Viajar con las palabras

Ahora que es tiempo de viajes, compartimos con vosotros tres citas que nos gustan sobre este tema:


Viaja no para encontrarte a ti mismo, sino para recordar
quien nunca has dejado de ser.


"Viajar te deja sin habla para convertirte luego en un narrador".
Ibn Battuta



Viajamos no para escapar de la vida, sino para que la
vida no se nos escape.
 

Todas las citas están compartidas a través de pinterest.



miércoles, 13 de agosto de 2014

El árbol de la vida. Healing Storytelling Symposium en Finlandia.

Del 27 de julio al 2 de agosto hemos participado en: Tree of Life. Healing Storytelling Symposium que ha tenido lugar en la preciosa localidad de Karjaa en Finlandia.


Rodeados de árboles, un lago y acompañados por un tiempo que era más propio del mediterráneo que de los países escandinavos (una media de 30ºC) los 90 participantes del evento, hemos podido disfrutar de las historias que, en muchas y variadas formas, nos conectaban con el presente, el pasado, el futuro, la naturaleza y nosotros mismos. 

 
Ha sido una experiencia intensa y enriquecedora para nosotros, como narradores y como personas, porque viajar nos hace explorar el mundo y exponernos a otras maneras de mirar y darnos cuenta que nunca nada es lo que se espera, siempre es mejor, si estás dispuesto a abrirte al otro y dejarte llevar por la curiosidad y el deseo de aprender.


Fue fantástico compartir nuestro historias del taller Once upon a time is still now. Historias de la colección Bleek-Lloyd con historias que hemos recogido en los viajes por el Karoo, en Suráfrica. Historias que se contaron hace mucho, historias que se cuentan ahora en la otra punta del hemisferio sur. ¿Qué nos tenían que decir esos relatos? Viajamos con ellos y a través de las imágenes. Nos intercambiamos opiniones, intuiciones, ideas, conceptos y tal vez nos llevamos enganchados como propios los pensamientos de otros que modificaron los nuestros. Porque en la revisión de los cuentos y en el hablar sobre ellos está eso en lo que nosotros creemos firmemente, aunque ahora con un sentido distinto al que le dimos en el taller:  Érase una vez sigue siendo ahora.

La organización fue impecable y tuvimos la suerte de conocer a gente muy interesante y de realizar algún taller -nos hubiera gustado realizar más de uno- Ahsley Ramsden, Roy Gal-Or, Inger Lise Oelrich, Markus Luukoonen, Margot Henderson, Henrik Bredholt y Ann-Mai-Britt Fjord (Klezmerduo)..., pero hay alguien que no puede faltar y sin la que no hubiéramos estado allí, que nos conocimos en la distancia durante años, y a la que vimos sólo unos días antes, ¡y por casualidad!, nuestra entregada y dulce María Serrano. Tuvimos la suerte de oírles contar y de contar para ellos, en el caso de Klezmerduo, de oírles  hacer música con la que no puedes evitar bailar (¿lo dudas?? (Pincha aquí)

Foto de Virgo Karp

Hemos vuelto leyendo el Kalevala para seguir caminando por esos bosques de Finlandia....

Terminamos con la frase de ese libro con la que solían concluir las reuniones matinales de  los profesores del simposium
Lyökämme käsi kätehen ... lauloaksemme hyviä, parahia pannaksemme
Que significa simplemente "enlacemos nuestras manos".

jueves, 3 de julio de 2014

EL CAMINO

La semana pasada estuve con mi amiga Carmen Glez haciendo cuatro etapas del Camino de Santiago, de Roncesvalles a Estella. Pasamos un último día viendo Estella y visitando los monasterios de Iranzu, de Iratxe y la Fuente del vino. 

Siempre había querido hacer el Camino de Santiago y, aunque no he llegado a Santiago, tiene sentido hacer el Camino porque lo que importa no es llegar, es lo que pasa durante el viaje, el camino en sí. Así es como lo veo yo.



La experiencia ha sido fantástica y repetiré seguro. Repetiremos las dos. 

Quizá fuimos un poco ambiciosas para lo poco preparadas que íbamos físicamente, porque son ochenta y ocho kilómetros en cuatro días lo que tienes que caminar en esas etapas, repartidas en tandas de veintitantos kilómetros. 

Casi cada día acabábamos pensando que a la siguiente igual nos quedábamos a la mitad y que no importaba si no llegábamos, que daba igual, que no se trataba de cumplir ningún reto ni nada por el estilo; pero seguimos caminando, primero de Roncesvalles a Zubiri,luego de Zubiri a Pamplona, de Pamplona a Puente la Reina y de Puente la Reina a Estella. Entre bosques de hayas, robles y encinas, atravesando campos de espigas y pueblecitos con iglesias románicas. Caminando. Caminando y descansando.

De Puente la Reina a Estella
Puente La Reina
De Roncesvalles a Zubiri

San Pedro-Estella

He descubierto lo importante que es comer y descansar, pero descansar lo justo para que luego el cuerpo responda, porque si descansas demasiado luego te quedas roto y ya no hay quien te ponga en marcha de nuevo.

Y comer lo suficiente para sentir cómo la energía te carga las pilas y te da fuerza para ponerte en marcha.

Me ha gustado la determinación de levantarnos a las 6 de la mañana y saludar al día cuando aún está oscuro sabiendo que, aunque llueva o truene, vas a salir al mundo a caminar.  Teníamos suerte porque, aunque las previsiones eran pésimas, y daba lluvias y tormentas casi todos los días, llovía cuando llegamos a los sitios, pero no durante el camino. De todas formas, aunque hubiera llovido, hubiéramos salido igual, ese era el espíritu.

El paso lento hace que puedas ver el cambio del paisaje y observar las nubes y el color del cielo. Oír el silencio del bosque, el arrullo del río o el canto de los pájaros. También, es verdad, el ruido de las fábricas o los coches que pasaban por las carreteras a lo lejos en algunos tramos.

Te das cuenta de lo poco que necesitas para vivir: casi todo cabe en un mochila que llevas a las espaldas y que pesa. Vaya si pesa. 

Pero el peso de la mochila, el dolor de los pies, el cansancio... todo pasa si aguantas lo suficiente. Es lo más parecido a experimentar lo que me decían durante todo el año en la meditación zazen a la que he estado yendo: "no hagas caso a las molestias o al dolor porque pasarán". Oye, tal cual, al rato viene otra cosa, que te molesta más. Lo bueno es que nos acabábamos riendo de ello y llegaba un punto que, si estás sano, si tu cuerpo está sano, se recupera. Una ducha y un poco de descanso hacen el milagro.

Y el Camino, como la vida, te trae gente que camina un rato contigo, luego la dejas o te deja. Da igual. Compartes unos pasos. A menudo se preocupan por cómo lo llevas o te preocupas tú. 

Y cuando te vas siempre les deseas, como yo os deseo ahora: ¡Buen Camino!