lunes 10 de octubre de 2011

OBASUTE, SEGÚN YASUSHI INOUE

Helena: Hace unas cuantas semanas, terminé de leer una historia que ha seguido dando vueltas en mi cabeza desde entonces: Obasute de Yasushi Inoue.

Lamentablemente no hay mucho publicado en español de este autor japonés. Obasute es una historia corta recopilada en el libro The Counterfeiter and Other stories, Tuttle books.

La historia toma el nombre de una montaña donde, según una leyenda tradicional, se abandonaba a los ancianos para morir.

He encontrado la foto de la montaña que ilustra esta entrada en una web muy interesante que podéis visitar clicando AQUÍ.



El protagonista de la historia contada por Inoue es un niño cuando escucha por primera vez la leyenda y le produce una gran angustia. Angustia ocasionada por la separación que el abandono supone. ¿Cómo podría vivir él sin su madre?, se pregunta. Eso está más lejos del sentido de la culpa por el hecho de abandonar a tu progenitor, implica que tú también eres abandonado.

Lo divertido es que su madre le dice que a ella le gustaría que la dejasen allí, en la montaña, cuando sea mayor y ya no pueda valerse. Lo repite casi como una broma a lo largo de toda su vida. El protagonista crece con la molesta idea de tener que cargar con ella hasta la falda de la montaña y depositarla allí algún día. Pero él no quiere aceptar el encargo; no quiere dejar, ni ser dejado.

Lo siento, no hay happy end en la historia, pero sí un mirar cara a cara a las cosas. Nuestro protagonista viaje hasta la estación de Obasute para visitar la montaña, hermosa por otro lado y famosa por el esplendor que despliega las noches de luna llena.

Desde que leí esta historia he venido pensando, cuál era mi cuento preferido cuando era niña. ¿Me ha acompañado a lo largo de estos años de vida adulta?

Creo que sé cuál es y sí que me ha acompañado de una manera u otra. Mi cuento era La vendedora de fósforos de Andersen, cuando lo pienso ahora, me resulta bastante inquietante.

jueves 27 de enero de 2011

EL LIBRO DEL CEMENTERIO

Helena: Acabo de leer un libro que me ha entusiasmado por completo y que no podré dejar de recomendar una y otra vez.

Además, dicho sea de paso, es el primer libro que he leído en inglés que me emociona hasta la médula. Esto no quiere decir que otros libros en inglés no sean emocionantes, obviamente, sino que mi nivel de inglés va mejorando (y esto, todo hay que decirlo, me alegra sobremanera porque a una le cuesta mucho esta hermosa lengua). Pero dejemos de hablar de mí, y centrémonos en lo que nos interesa:



The Graveyard Book
de Neil Gaiman.
En mi edición además con ilustraciones de Dave McKean.
Bloomsbury. London 2008.

Es la historia de Nobody Owens, Bob para los amigos, criado entre muertos y seres a medio camino entre los dos mundos.

Un cementerio es un lugar tranquilo, hermoso, donde puedes encontrar rincones silenciosos, deleitarte con el olor de las flores y vivir trepidantes aventuras, así que ¿por qué no llamarlo casa?

Es el hogar de Bob, donde aprende a vislumbrar quién es y el punto de partida para la vida.

Nacimos para morir, pero tenemos miedo a la muerte. Procuramos no hablar mucho de ella y sin embargo, la muerte hace brillante y valiosa la vida. Lo que pasa entre nuestro nacimiento y la tumba está lleno de posibilidades, cosa que también olvidamos.

El libro es en ocasiones siniestro, poblado de seres horrendos, pero también es tierno y tremendamente vitalista.

Os copio un diálogo que me ha encantado. Para poneros en situación os digo que Bob ha entrado en contacto con algunos vivos, que son peores que los muertos, y este es el diálogo que tiene con su guardian y cuidador, Silas.

Silas said, "Out there, the man who killed your family is, I believe, still looking for you, still intends to kill you"

Bob shrugged. "So?" he said. "It's only death. I mean, all of my best friends are dead".

"Yes". Silas hesitated. "They are. And they are for the most part, done with the world. You are not. You're alive, Bob. That means you have infinite potential. You can do anything, make anything, dream anything. If you change the world, the world will change. Potencial. Once you're dead, it's gone. Over. You've made what you've made, dreamed your dream, written your name. You may be buried here, you may even walk. But that potential is finished."

pag. 179

En traducción pedestre sería algo así como:

Silas dijo: "Fuera de aquí, el hombre que mató a tu familia está, creo, aún buscándote, todavía quiere matarte"

Bob se encogió de hombros: "¿Y?" dijo. "Es solo muerte. Quiero decir, todos mis mejores amigos están muertos."

"Sí". Silas dudó. "Lo están. Y la mayoría de ellos han terminado con el mundo. Tú no, Bob. Tú estás vivo, Bob. Eso significa que tienes un potencial infinito. Puedes hacer cualquier cosa, llevar a cabo cualquier cosa, soñar cualquier cosa. Si tú cambias el mundo, el mundo cambiará. Potencial. Cuando uno está muerto, se pierde. Se acabó. Tú habrás hecho lo que hayas hecho, soñado tu sueño, escrito tu nombre. Podrás se enterrado aquí, podrás incluso pasear por aquí. Pero aquel potencial se acabó".

El libro está editado en España con el título de El libro del cementerio.

jueves 7 de octubre de 2010

AL PIE DEL MONTE MESA



Desde el 1 de septiembre el viento que transporta las historias nos trajo de nuevo a Ciudad del Cabo. Esta vez nos quedaremos un año, así que abrimos un blog para contar algunas de las cosas que por aquí vemos, os invitamos a visitarlo: http://alpiedelmontemesa.blogspot.com/

Por supuesto seguiremos con Escuchado con los ojos, pero a veces el día a día nos mantiene muy entretenidos y es difícil llegar a todo.

¡Saludos desde el país del arco iris!

martes 22 de junio de 2010

EL ARTE QUE AGITA EL ESPÍRITU Y CALMA EL MIEDO



Helena: Muchas veces me pregunté en el pasado por la utilidad del arte en nuestra vida. Comparado con un médico, un agricultor, un albañil... ¿para qué sirve el artista?, me preguntaba cuestionando mi propia vocación y ambiciones. Ahora sé que sirve para todo. Cuando todo lo demás falla, el Arte es lo único que queda. Es un asidero al que agarrarse mientras el mundo tiembla. Cuando las cosas van bien, el Arte sigue funcionando, haciéndonos viajar a otras esferas del sonido, de la imagen... permitiéndonos disfrutar del presente y abriendo nuestros sentidos a nuevas dimensiones.

Se ha especulado mucho sobre si el hombre primitivo descubrió primero la música o fue la palabra o el descubrimiento fue simultáneo. Qué más da. El caso es que el Arte sirve para aplacar el miedo, para ofrecernos un viaje a lugares soñados y producir en nosotros emociones placenteras e intensas.
Ya sea escuchar un cuento, contemplar un cuadro o dejarse acompañar por la música, el Arte nos permite superar nuestras propias limitaciones.

Por eso me han gustado mucho las reflexiones que ahora comparto con vosotros del libro del libro de Eduardo Punset: El viaje a la felicidad. Las nuevas claves científicas. Edit. Destino. Barcelona 2005

Hasta hace pocos años, las preguntas en torno a la filosofía del arte no pretendían hallar respuestas científicas, en parte porque no existían los medios para comprobar las reacciones cerebrales ante los estímulos artísticos. Tampoco parecían interesar excesivamente las posibles respuestas de la ciencia frente a un mundo artístico que parecía mágico, casi religioso. El arte conmovía las mentes agitaba el espíritu, alegraba los ánimos decaídos. El arte "funcionaba", y eso bastaba. Actualmente se están desarrollando importantes investigaciones sobre el efecto del arte en el cerebro (...) y se dispone ya de datos científicos que pueden contraponerse a las teorías clásicas del arte barajadas hasta ahora. Aquí sugerimos que el arte y la música formaban parte de la "búsqueda de amparo" del hombre primitivo, que anonadado por la angustia del miedo, buscaba respuestas en la religión, el arte y la organización política. Se trata de una búsqueda mediatizada por el sistema límbico para paliar las dificultades de la supervivencia.
(Pp. 168-169)


(...) uno de los principios más importantes de la felicidad son los sentimientos de competencia y de autonomía. Y los individuos capaces de disfrutar del arte pueden acceder a la experiencia de superar sus propias limitaciones -físicas, en la danza, o de cualquier otra índole, según la disciplina artística-. Un milagro que explica, en parte, el aura mágica que rodea al arte. Una posibilidad sencilla, que no necesita una máquina del tiempo ni ningún artilugio futurista para trasportarnos, fugazmente, al lugar donde siempre quisimos estar. Bailar en el Bolshoi, contemplar el mar tempestuoso a bordo de un barco de Turner, acariciar las curvas de la Maja desnuda o descansar a orillas de un Sorolla soleado, es una forma de alejarse de las propias limitaciones, de viajar hacia la felicidad, pudiendo regresar sin peligro y sin efectos secundarios.
Las drogas prometen algo muy parecido, pero sus efectos no se controlan tan fácilmente.
(Pp. 170-171)




Las fotos que acompañan esta entrada están tomadas en las montañas del Cederberg en agosto del 2009.

martes 1 de junio de 2010

CONTES I TOCS EN EL PICASSO



Helena. Desde el mes de marzo en el Museo Picasso de Barcelona se realizan unos recorridos para niños de 3 a 6 años por algunas de las obras de la colección.
Es una de esas apuestas que cuando Patricia McGill me esbozó la idea se me iluminó la cara. No se trata de explicar la obra de Picasso, ¡sino de jugar con ella!

Si este cuadro, no fuera un cuadro, ¿qué electrodoméstico sería?
¿Por qué este hombre con gorra tiene las orejas tapadas? ¿Será que tiene orejas de burro?
¿Se puede saber qué le está diciendo la Sra. Canales a su vecina? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Se le ha caído la pinza?

Las imágenes de los cuadros despiertan ecos en nuestro interior. Un día soleado puede ser gris; un monstruo es un amigo con tres orejas, cuatro ojos y, por supuesto, una sola pierna; un museo es una sala enorme con varias puertas y una cuerda como llave.

No solo los niños se divierten. Cada día que voy me siento más pequeña. Me gustaría poder alcanzar el imaginario que tuve algún día con tres años y que toda mi educación reglada se esforzó en pulir. En realidad es fácil: basta escoltar pels llavis i parlar per las orellas ( escuchar con los labios y hablar con las orejas).

jueves 6 de mayo de 2010

LO QUE ES REAL Y LO QUE NO

Helena. Hace unos días tuve la oportunidad de contar en el Harlem Jazz Club, mi lugar favorito de cuentos, tampoco hay muchos más en Barcelona donde se programen con regularidad cuentos para adultos.

Estuve rodeada de caras conocidas, y también de caras desconocidas, disfruté mucho. La sesión que plantee va de mis grandes temas de siempre: lo real y lo irreal; la fina línea que separa la realidad de la ficción.

Hoy me he topado con una frase que me gusta mucho. Me la envió un amigo y la he reencontrado:


-Claro que está pasando dentro de tu cabeza, Harry, pero ¿por qué iba a significar eso que no es real?


Es de J.K. Rowling, del libro Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Salamandra, Barcelona, 2008).

Y estos son mis fantasmas dibujados con certeza por Luo Ping:

lunes 19 de abril de 2010

IMÁGENES Y PALABRAS

Helena: Estamos a mediados de abril y ha habido una sucesión importante de días grises y lluviosos. "La primavera tarda aún en llegar...", dice una canción que me gusta mucho. Pero a los tulipanes que plantamos Jose y yo en noviembre, no les importa nada de esto. Para ellos es su momento de florecer y lucen así de espléndidos.









Puede que os preguntéis qué tiene que ver esto con los cuentos y con la narración oral, pues tiene que ver porque me suscita reflexiones sobre la belleza y la fuerza de las imágenes y las palabras.

Cuando contamos algo, a menudo, empleamos un gran cúmulo de adjetivos. Intentando aportar datos y detalles. Complicando la trama o adornando la imagen. ¿Pero cuántos de estos adjetivos son necesarios? La naturaleza es sabia porque es concisa. No hay nada superfluo en las formas y colores de mis tulipanes. Son hermosos y simples. Su complejidad radica en la combinación de elementos y en el azar: un tulipán amarillo que crece al lado de uno blanco con motas moradas. Un tulipán rojo parece aún más rojo porque brota al lado de otro naranja.

Y se toman su tiempo... los pétalos se cierran a la oscuridad y se abren para recibir la luz del día. Se mueven con el viento, dejándose llevar.

Cuando llegue el momento, caerán sus hojas, y lo harán sin estridencias, sin fuegos de artificio. Bellos y efímeros, como los buenos cuentos, dejarán su huella como si nada...