domingo, 8 de marzo de 2015

Visitando la tierra de los bosquimanos /Xam

Nos hace mucha ilusión compartir con vosotros en nuestro blog un artículo que salió publicado hace unas semanas en la revista de narración oral Tantágora sobre uno de nuestros primeros viajes a la tierra de los /Xam, en el alto Karoo, Sudáfrica.

Como podréis ver en él compartimos las experiencias del viaje y uno de los primeros cuentos que escuchamos de Magdalena Beukes.

Es el primero de una serie de artículos sobre nuestros viajes de los últimos años.

Para leer el artículo pinchar AQUÍ.

Esperamos que os guste.






lunes, 23 de febrero de 2015

EL AÑO DE LA CABRA DE MADERA

La semana pasada empezó el Año Nuevo chino, que se rige por el ciclo lunar, y que en esta ocasión está bajo el signo de la cabra de madera. 

Mi amiga Alicia Promio hizo una preciosa caligrafía de este signo pintada con el dedo:



Hicimos una pequeña celebración con una cena y nuestras propias galletitas de la suerte, que no se podían comer, porque las hicimos de papel ella y yo, pero en las que escribimos pensamientos de Confucio y otras citas de sabiduría oriental elegidas un poco al azar. A ver lo que la suerte nos deparaba a cada una de las seis amigas que nos reunimos... Y luego, también al azar, cada una eligió una, o dos...

Galletitas de la suerte



A mí me tocó: 
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
No puede haber arcoíris sin lluvia.  

Mientras buscaba citas leí las Analectas de Confucio y no tienen desperdicio. 
Me gustan mucho las siguientes:


Si sabes algo, dilo; si no, admítelo. Ese es el verdadero conocimiento.
Si tienes prisa no harás verdaderos progresos ni alcanzarás el éxito.
Nuestra naturaleza nos acerca, nuestras costumbres nos alejan. Sólo los sabios más sabios y los estúpidos más estúpidos no cambian.
El que no sabe el significado de las palabras no puede conocer a los hombres.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso.
El hombre grande se exige a sí mismo, el hombre pequeño exige a los demás.

¡Feliz y creativo año de la cabra!


sábado, 7 de febrero de 2015

“Oh, la danza de nuestra hermana”: un poema de Eugène Marais

Eugène Marais
Leí por primera vez este poema de Eugène Marais hace unos años en la rompedora antología de poesía Surafricana de Jack Cope (el que fuera amante de Ingrid Jonker) y Uys Krige, The Penguin Book of South African Verse (1968). La versión inglesa que allí aparece (págs. 191-192) es de los propios Cope y Krige.

Naturalista y poeta, Marais es uno de los grandes de las letras surafricanas. Nació en Pretoria el 9 de enero de 1871 y tras una azarosa vida, marcada por su adicción a la morfina, se quitó la vida en una granja cerca de Pelindaba, al oeste de Pretoria, el 29 de marzo de 1936.

Gran defensor del afrikáans como lengua de su gente, prefirió esa lengua al inglés y al holandés, y en ella escribió la mayor parte de su obra. Como naturalista Marais fue un precursor de la moderna ciencia de la etología, con sus estudios sobre las termitas y los babuinos. En ese campo, su libro más destacado es Die Siel van die Mier (“El corazón de la termita”, 1925), un estudio sobre la sociedad de los termiteros que fue desvergonzadamente plagiado por el escritor belga de lengua neerlandesa y premio Nobel Maurice Materlinck (1862-1949), en su libro La Vie des termites (1926). Existe una película estupenda sobre Marais, Die Wonderwerker (2012) de Katinka Heyns, que se centra en el periodo en que el poeta estuvo convaleciente de malaria en una granja del Waterberg.

Mi interés por Marais lo suscitó el libro Dwaalstories en ander vertellings (1927), que llegó a mis manos en la versión inglesa de Jacques Coetzee The Rain Bull and other tales from the San (2007). Este título (“El toro de la lluvia y otros relatos de los san”) tiene poco que ver con el original, que podría traducirse como “cuentos errabundos”.

La vinculación de estos relatos viajeros con la verdadera tradición oral de los pueblos bosquimanos del sur de África es debatible, aunque no cabe descartar que algunos elementos procedan realmente de cuentos tradicionales que Marais escuchó. El caso es que asegura haberlos escuchado de labios de un bosquimano centenario llamado Hendrik con al que parece ser que frecuentó mucho en 1913 cuando el poeta estaba pasando una temporada en la granja Rietfontein del Waterberg, al norte de Pretoria.

La prosa de los relatos es muy poética, y recuerda en muchas cosas a la de las Leyendas de Guatemala (1930) de Miguel Ángel Asturias. Como ha sugerido el biógrafo de Marais, Leon Rousseau, no cabe descartar que Hendrik relatara las historias bajo la influencia del dagga (la forma local de la marihuana) y el poeta los adaptara más tarde bajo la influencia de la morfina (The Dark Stream: The Story of Eugène Marais, Johannesburgo, Jonathan Ball, 1999, p. 262). El resultado es una obra maestra de la prosa en afrikáans.

Comoquiera que fuese el proceso de creación de las Dwaalstories, el caso es que Marais insertó en ellas varios poemas, entre los que se cuenta el que aquí ofrezco en una tentativa de traducción en verso libre. El poema no necesita mayores aclaraciones, salvo quizá decir que, por supuesto, “la gente menuda” (die kleinvolk) mencionada en la penúltima estrofa, no son otras que las termitas, que se agitan en sus moradas al sentir la proximidad de la lluvia.

El texto afrikáans lo he tomado de la web http://allpoetry.com/Die-Dans-Van-Die-Reen. La fotografía de Marais procede de la entrada sobre él en Wikipedia. La otra fotografía es de Helena, y muestra un aguacero visto desde la colina Witeberg, varios kilómetros al norte de Marydale, cruzado el río Orange, que visitamos con Neil Rusch el 15 de marzo de 2011 y que probablemente es K”amm xhára ka !kau, la elevación desde la que, según ||kabbo, cierto !gixa de |xam-ka !au “cortaba la lluvia” para aliviar la sequía en su territorio. No es propiamente el Kalahari, pero sin duda esta zona de sabana se parece a la que Marais tenía en mente al componer el poema. Estoy en deuda con mi profesor de afrikáans, Izak Johann Meyer, quien me ayudó en su día a pulir una traducción al ingles de “Die dans van die reën” que hice como ejercicio de clase. El poema, sin embargo, está traducido al castellano directamente de la lengua original.



Dien dans van die reën
Eugène Marais
Lied van die vioolspeler, Jan Konterdans, Uit die Groot Woestyn

O die dans van ons Suster!
Eers oor die bergtop loer sy skelm,
en haar oge is skaam;
en sy lag saggies.
En van ver af wink sy met die een hand;
haar armbande blink en haar krale skitter;
saggies roep sy.

Sy vertel die winde van die dans
en sy nooi hulle uit, want die werf is wyd en die bruilof groot.

Die grootwild jaag uit die vlakte,
hulle dam op die bulttop,
wyd rek hulle die neusgate
en hulle sluk die wind;
en hulle buk, om haar fyn spore op die sand te sien.

Die kleinvolk diep onder die grond hoor die sleep van haar voete,
en hulle kruip nader en sing saggies:
Ons Suster! Ons Suster! Jy het gekom! Jy het gekom!”

En haar krale skud,
en haar koperringe blink in die wegraak van die son.
Op haar voorkop is die vuurpluim van die berggier;
sy trap af van die hoogte;
sy sprei die vaalkaros met altwee arms uit;
die asem van die wind raak weg.
O, die dans van ons Suster!

La danza de la lluvia
Eugène Marais

Canción del violinista Jan Konterdans, del Gran Desierto (Kalahari)

¡Oh la danza de nuestra hermana!
Primero, otea taimada desde la cima
tímidos los ojos;
la risa dulce.
Y desde lejos hace señas con una mano;
sus brazaletes brillan y centellean sus abalorios,
con dulzura llama.

Habla a los vientos de la danza
y los invita, porque la explanada es amplia y espléndidas serán las bodas.

Los grandes antílopes corren sobre la llanura,
se congregan en lo alto de la colina,
dilatan al máximo sus fosas nasales
y tragan el viento;
y se inclinan, para ver sobre la arena su rastro sutil.

En lo hondo de la tierra, la gente menuda
escucha el murmullo de sus pies,
y se acerca a rastras y canta suavemente:
¡Hermana! ¡Hermana! ¡Has venido! ¡Has venido!’’

Y sus abalorios se agitan,
y sus ajorcas de cobre relumbran en el descenso del sol.
Sobre su frente está el penacho de fuego del águila de la montaña;
desciende desde las alturas,
con ambos brazos despliega el manto gris;
el aliento del viento se pierde.
¡Oh la danza de nuestra hermana!

Traducción de J. M. de Prada-Samper


martes, 27 de enero de 2015

En el 183 cumpleaños de Lewis Carrol

Hoy es el 183 aniversario del nacimiento del escritor y fotógrafo británico Charles Ludwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll (1832-1898), a quien debo no sólo mi pasión por la literatura, sino también mi conocimiento de la lengua inglesa, y de todos los caminos que dicho conocimiento me ha abierto. A Carroll debo también mi amistad, no por más breve menos atesorada, con Luis Maristany (1937-1992), quizá el mejor traductor de Carroll al castellano.

Al finales del verano 1977, entre unos libros de mi padre que estaban pendientes de embalarse antes de su traslado al nuevo apartamento al nos íbamos a mudar al inicio del curso, me encontré con Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, en ediciones del Libro de Bolsillo de Alianza Editorial, que yo entonces pensaba que sólo publicaba cosas muy serias. Hasta ese momento, lo único que sabía de Carroll es que, además de haber escrito Alicia en el país de las maravillas, había sido también matemático. 




Ignoraba por completo que el libro tuviera una segunda parte, y que pudiera tener el más mínimo interés para los adultos. Por aquellos tiempos de mi incipiente adolescencia, yo era, culturalmente hablando, un tarugo cuya lectura más seria era La llamada de la selva de Jack London, y cuyos gustos en materia de libros que no se fuesen cómics se decantaban sobre todo por las novelas originales de Tarzán escritas por Edgar Rice Burroughs. Para mí Alicia consistía sobre todo en una película de Disney que sólo conocía en una versión en cómic, y alguna adaptación ñoña que, en algún momento, se había cruzado en mi camino.

Pero aquellos dos libros que tenía en las manos parecían novelas, si bien estaban profusamente ilustrados con unas imágenes de un estilo anticuado pero atractivo, y además estaban repletos de notas. Había en ellos algo subyugante que decía, imperiosamente, “¡Léenos!”

Y así lo hice. Aquel final de vacaciones de 1977 será para mí siempre aquel en el que me leí por primera vez los libros de Alicia en la traducción (pionera entre las versiones integrales) de Jaime de Ojeda, publicada en Madrid por Alianza Editorial en 1970 (Alicia) y 1973 (Alicia a través del espejo). Me enamoré no sólo de ellos, sino de su autor y de la época en la que vivió, de la que se hablaba con detalle en las notas. Éstas también se referían a menudo a los juegos de palabras “intraducibles” que salpicaban la obra, y que hacen aconsejable leerla en el original.

Esto último hizo que a mí, que estudiaba inglés a regañadientes porque no le veía ninguna utilidad práctica, me entraran unas ganas irreprimibles de dominar esa lengua. Eso no impidió que todavía durante el BUP me suspendieran varias veces esa asignatura, pero el caso es que en 1981, con dieciocho años cumplidos, ya puede decirse que podía leer más o menos de corrido cualquier texto en esa lengua. Eso lo pude constatar en el verano de ese año, cuando fui a perfeccionar la lengua a… Dublín. Sí, Dublín. Podría haber elegido Oxford, es verdad, pero es que para entonces otra pasión literaria me consumía (sin que por ello la anterior me hubiese abandonado).


En efecto, lo habéis adivinado: por aquel entonces yo había caído a los pies de James Joyce, y aquel viaje a Irlanda tenía menos que ver con el aprendizaje de la lengua inglesa que con el impulso de peregrinar a los santos lugares joyceanos: la torre Martello de Sandycove, el número 7 de la calle Eccles… Pero esta es otra historia, que ya os contaré (o no) en el siguiente aniversario.

jueves, 22 de enero de 2015

BOOKTUBER

Hay una nueva moda literaria: los booktuber, gente que comenta los libros que lee en vídeo, pero no solo eso, también se pueden comentar los libros que no lees; cómo los tienes puestos en la estantería; el próximo libro que te mueres por leer; si te gusta más el formato electrónico o el papel... La idea es hacerlo de un modo desenfado, como si se lo contaras a un amigo. 

Al parecer el fenómeno empezó, como tantas otras cosas, en EEUU, luego le siguieron muy de cerca los latinoamericanos, sobretodo México, Argentina y Chile, y ahora la cosa se está extendiendo por el resto del mundo.

La gente de Seebook, con la que ya he comentado que colaboro, me propuso hacer booktuber para ellos y me pareció un reto interesante. No me gusta verme en vídeo, creo que eso le pasa a casi todo el mundo, pero me gusta hablar de libros y creo que a fuerza de práctica se puede ir mejorando. 

Aquí os dejo los primeros seebooktuber que hemos grabado en los que hablo de Sé lo que estás pensando de John Verdon, un thriller psicológico bastante entretenido y sin más pretensiones, y El capote de Nikolái Gógol, una absoluta obra maestra que conviene releer. 






jueves, 15 de enero de 2015

Mirar con ojos nuevos...

Hemos tenido un poco olvidado el blog, ya se sabe, las Navidades y los viajes familiares...

El caso es que queríamos compartir una cita que encontramos en una exposición de fotografía que vimos en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito de Valladolid y que recogía fotos de la colección privada de Guido Bertero. Si os interesa saber más de la exposición podéis leer un pequeño artículo AQUÍ

La cita, por sí sola, es hermosa: 

"El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirarlos con ojos nuevos".
Marcel Proust


viernes, 28 de noviembre de 2014

El capote de Gógol ilustrado y en Seebook

Siempre he dicho que soy una persona afortunada. Y eso hace que me ocurran cosas bastante buenas, y cuando me ocurren cosas malas; bueno, en fin, pienso que siempre hay algo que aprender de todo. 

Entre las cosas buenas que me han pasado últimamente y que me hacen sentirme "afortunada" es que tengo la oportunidad de colaborar en labores de producción y gestión administrativa en un proyecto nuevo y muy prometedor: Seebook. Se trata de una start up de Barcelona que ha creado un concepto muy original y lleno de fuerza: el libro electrónico que se puede regalar o coleccionar por medio de una tarjeta bastante bonita. 

Compras la tarjeta en una librería y luego por medio de un código QR o alfanumérico te descargas en PDF, ePub o MOBI el libro que has comprado. Podéis obtener más información sobre Seebook, dónde comprarlo y los libros que tienen en catálogo pinchando AQUÍ

Este miércoles hicieron una presentación en la librería Laie de Pau Claris, en Barcelona, de uno de los Seebooks con el título de El capote de Gógol ilustrado por Noemí Villamuza y editado por Nórdica.



Después de la presentación - en la que hablaron Rosa Sala Rose, de Digital Tangible, la empresa que gestiona Seebook, Diego Moreno, de Nórdica y Noemí Villamuza, la ilustradora - las personas que adquirimos un seebook tuvimos la suerte de que la ilustradora nos lo dedicara y nos hiciera un dibujo. 

Con mi acostumbrada suerte, volví a casa con una preciosidad en el bolso: este original de Noemí.


Noemí Villamuza tiene bastantes libros ilustrados, os invito a dar un vistazo a su página web porque realmente merece la pena: noemivillamuza.com