martes, 11 de febrero de 2014

POR QUÉ ESCRIBIMOS

Llevo unas semanas leyendo sobre procesos de escritura y sobre el oficio de escribir, así que me he topado con varias reflexiones sobre por qué se escribe o por qué no se escribe.
Las próximas dos entradas van a ir dedicadas a estos temas. 


En la mayoría de los casos el escritor escribe porque no le queda otro remedio, casi porque se ve abocado a ello: "Escribo porque para mí no hay otro destino", dice Borges. 

Se escribe por pasión, por deseo, por un impulso irrefrenable, por vicio, por absoluta necesidad. Y también como un acto de rebeldía contra el mundo: si estuviera satisfecho con el entorno, no buscaría una vía de escape, pero lo cierto es que ficción es una salida a una situación que resulta frustrante, dolorosa, absurda o aburrida. 

Como en todo en nuestra vida lo que hayamos vivido en nuestra infancia parece que tiene un especial significado; y no hace falta esperar a llegar a viejo para empezar a recordar. La casa donde viviste de niño, los cuentos de tu abuela, los fantasmas que poblaron tus noches..., lo que sea que hayas vivido va contigo y forma parte de tu bagaje narrativo del que de un modo u otro tiras para contar tu historia ya sea recreando ese mundo pasado o huyendo lo más posible de él.

¿Por qué escribo yo? Supongo que un poco por todo lo anterior y también para tratar de poner un poquito de orden el propio caos de pensamientos. Me da la sensación de que si los pongo por escrito, tal vez lo absurdo se vuelve más coherente. Es una tarea inútil, como escribir en la máquina de la foto, pero al menos los veo pasar. 

Por cierto, la foto de la máquina de escribir la tomó Jose en una tienda de cosas tan increíbles como ésta, en Willinston, un pueblo del Karoo en el 2012. 

También con la escritura puedes vivir muchas vivas en una. Y jugar a ser dios, hacer justicia poética y colocar las cosas como te gustaría que fueran; al menos por una vez.

Entre los que cuentan por qué escriben hay una historia que me encanta y que comparto, así de paso también os recomiendo el libro de donde la extraigo, por si os apetece leer algo del tipo reflexiones y citas sobre escritores y el proceso de escribir: la anécdota pertenece a Ray Bradbury y está sacada del libro El Oficio de Escritor selección de Ana Ayuso, Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid 1997

Llegó con una sórdida feria de mala muerte, los Espectáculos de los hermanos Dill, durante el fin de semana del Día del Trabajo en 1932. Yo tenía doce años. En cada una de las tres noches, el Señor Eléctrico se sentó en su silla eléctrica a que le dispararan diez billones de voltios de pura energía azul y restallante. Moviéndose hacia el público, con los ojos en llamas, el pelo blanco de punta y arcos de chispas entre los dientes, sonreía y rozaba las cabezas de los niños esgrimiendo una espada Excalibur, armándolos caballeros con un toque de fuego. Cuando la primera noche se acercó a mí, me golpeó los dos hombros y la punta de la nariz. El rayo saltó a mi cuerpo. El Señor Eléctrico gritó: "¡Vive para siempre!". 
Decidí que era la mejor idea que había oído nunca. Al día siguiente fui a ver al Señor Eléctrico con la excusa de que el truco mágico que le había comprado no funcionaba. Él lo reparó y me llevó a pasear por las tiendas, gritando en cada una "¡Cuidad el lenguaje!" antes de que entráramos a conocer a los enanos, los acróbatas, las mujeres gordas y los Hombres Ilustrados. 
Bajamos a sentarnos a orillas del lago Michigan, donde el Señor Eléctrico habló de su pequeña filosofía y yo de la mía, que era grande. Nunca entenderé por qué me soportó. Pero escuchó, o eso me pareció a mí, tal vez porque estaba lejos de su casa, tal vez porque en algún lugar del mundo tenía un hijo, o no tenía ningún hijo y quería tenerlo. El caso es que era un ex pastor presbiteriano, dijo, y vivía en El Cairo, Illinois, y allí podría escribirle yo cuando tuviera ganas. 
Finalmente me dio algunas noticias especiales. 
-Nosotros ya nos conocemos -dijo-. En 1918, en Francia, tú fuiste mi mejor amigo y ese año moriste en mis brazos en la batalla de bosque de Las Ardenas. Y hete aquí renacido, con nombre y cuerpo nuevo, ¡Bienvenido! 
Volví de ese encuentro con el Señor Eléctrico tambaleándome, maravillosamente soliviantado por los dos dones: el don de haber vivido antes (y de que me lo hubieran contado)... y el de intentar como fuera vivir para siempre. 
Unas semanas después empecé a escribir mis primeros cuentos sobre el planeta Marte. Desde esa época hasta hoy no he parado nunca. Dios bendiga al Señor Eléctrico, dondequiera que esté.

viernes, 31 de enero de 2014

EL AÑO DEL CABALLO DE MADERA

Hoy empieza el año nuevo chino que se rige por el calendario lunar. Suele caer a finales de enero o principios de febrero y recibe también el nombre de Fiesta de la Primavera.

Cada año está regido por un animal, este año es el caballo de madera. Si hacemos caso de lo que dicen los maestros del Feng Shui es un añito de cuidado, va a estar lleno de tensiones y catástrofes naturales. 

Si miras en otras páginas de Internet encontrarás seguro previsiones sobre cómo te va a ir el año según sea la hora en la que naciste, el año, etc, etc. Siempre nos hemos afanado por intentar averiguar lo que va a pasar en los próximos meses antes de que pase. Incluso aunque seas de los que dices: "bah, yo eso no me lo creo", igual te lo lees por si acaso hubiera algo cierto. 

Pero, ya seas de los que piensan que el destino está escrito en los astros, o de los que consideran que el futuro se escribe en el presente, seguro que en el año nuevo occidental u oriental deseas a los tuyos:  ¡Feliz Año Nuevo! 

Esto es lo que os deseamos hoy: Feliz Año Nuevo. Con esta caligrafía que tiene toda la fuerza y el empuje del caballo que avanza impetuoso hacia el objetivo, ¡qué suerte! Debe de saber cuál es. ¿O tal vez no? :-)



viernes, 24 de enero de 2014

LA VIDA DE PI

Hace unos meses leí un libro que me sorprendió gratamente y que me hizo reflexionar: La vida de Pi (Life of Pi) de Yann Martel. 

Lo cogí prestado de la biblioteca y todo la imagen anterior que tenía era el cartel a lo Walt Disney de la película homónima; película que, todo hay que decirlo, aún no he visto.



A ver, si te fías de la imagen del cartel yo pensaba en algo entretenido de aventuras más bien intrascendetes tipo Sandokan. Y la contracubierta del libro iba más o menos por ahí, que si un niño cuyo padre tiene un zoo en la India y por circunstancias de la vida les toca emigrar a Cánada. Vale, pues me reafirmó más en la idea: de aventuras exóticas irá el libro, ¿no?

Pues no, para nada, el libro va de contar historias, o más bien de cómo te cuentas tú a ti mismo la Historia de la Vida con mayúsculas y con minúsculas. Es decir, cómo te explicas el mundo y su creación: el origen de las cosas y si hay dios o no hay dios. La religión o la religiones como el gran cuento o los grandes mitos que son reales o ficticios según les creamos o no. Y la historia con minúsculas es esa parte de la realidad que nos toca vivir, nuestro día a día que puede ser muy duro a veces, pero que importa cómo nos lo contemos a nosotros mismos y a los demás para que adquiera el tono de un drama épico, de una tragedia, de una aventura o de cualquier otra cosa: todo depende de nosotros mismos y del relato que hacemos de lo que nos ocurre. 

La novela tiene distintas partes y así como la primera parte es casi un cuento de hadas, la parte central es dura, el protagonista es un adolescente convertido en una especie de Robinson Crusoe marino, abandonado en una barca a la deriva con un extraño compañero de viaje, un tigre de Bengala. ¿Logrará este chico salvarse y llegar a puerto? 

La intensidad de los detalles es enorme y de un gran profundidad en cuanto a las reflexiones.

Me gustó especialmente esta idea sobre el verdadero adversario de la vida. ¿Quién nos impide seguir adelante con nuestros impulsos y verdaderas ganas de hacer algo? ¿Quién, muchas veces, sino el miedo? 

Cuidado con ningunear nuestros miedos. Cuidado con permitirles que se hagan demasiado grandes. Y es verdad que siempre están al acecho.

Debo decir una palabra sobre el miedo. Es el único verdadero adversario de la vida. Sólo el miedo puede vencer a la vida. Es un adversario avispado y traicionero, lo sé muy bien. No tiene decencia, no respeta la ley o convención alguna ni muestra piedad. Va directo a tu parte débil, que encuentra con infalible facilidad. Empieza en tu mente, siempre. Tú te sientes tranquilo, sereno, feliz. Acto seguido, el miedo, disfrazado de afable duda se cuela en tu mente como un espía. La duda se encuentra con la desconfianza y la desconfianza intenta expulsarla. Pero la desconfianza es un soldado raso mal armado. La duda se deshace de ella sin problemas.

I must say a word about fear. It is life's only true opponent. Only fear can defeat life. It is a clever, treacherous adversary, how well I know. It has no decency, respect no law or convention, shows no mercy. It goes for your wakes spot, which it finds with unerring easy. It begins in your mind, always. One moment you are feeling calm, self-possessed, happy. Then fear, disguised in the garb of mild-mannered doubt, slips into your mind like a spy. Doubt meets disbelief and disbelief tries to push it out. But disbelief is a poorly armed foot soldier. Doubt does away with it with little trouble. 

jueves, 9 de enero de 2014

En el Desván de Diógenes

Entre las cosas agradables que hemos hecho estos días en Pucela ha sido conocer gente nueva con la que compartir cuentos e historias, en un sitio que no conocíamos además: el Desván de Diógenes, una librería en la c/Fray Luís de León con entrada por el Pasaje Gutiérrez así de bonita:




Mientras los Reyes Magos hacían sus compras, allí en un rinconcito,  estábamos Jose y yo contando un cuento, o dos o tres,  a oídos bien atentos. A nosotros también nos regalaron historias, porque un cuento llama a otro y se contagia del deseo de ser narrado.




Es un formato que nos encanta (en grupos pequeños) y que disfrutamos mucho porque vemos que los cuentos y las historias enseguida crean la magia y la cercanía necesaria para que todo el mundo se sienta en casa. Gracias a Víctor también, que es el que regenta este fantástico lugar donde comparten espacio peces, plantas, palabras y otros seres imaginarios, quién quiera saber más que pase por allí...


domingo, 15 de diciembre de 2013

NOSTALGIA DEL AFUERA

Si has nacido en un lugar distinto en el que vives; no importa cuánto tiempo pasó desde que te fuiste, cuando llega diciembre la gente te pregunta: "¿Volverás a casa este año?". 

Me resulta gracioso porque además yo siempre vuelvo;  es una cuestión de educación. Me lo instalaron en el cerebro con la precisión esa de los anuncios de los turrones "vuelve por Navidad". 

La lejanía del hogar nunca me ha provocado especial nostalgia, y es ahí a donde voy a parar. Tampoco la Navidad. Bueno, ahora sí, pero es más porque uno quisiera volver a un tiempo perdido irrecuperable, a esa infancia que posiblemente jamás existió. 

Lo que a mí me pasa, cuando vuelvo a mi ciudad natal, y cuando estoy también mucho tiempo en un sitio. Es que me da "nostalgia del afuera". Necesito visitar otros lugares. Ver nuevos mundos. Enseguida me pregunto cómo será la vida en otro lugar. Cómo seré yo en otro sitio y entre otra gente. Luego me voy y descubro que soy exactamente igual que en mi casa. Tengo las mismas necesidades y preocupaciones, pero también las mismas ganas de divertirme y la misma forma de agobiarme. Me río y lloro igual. Eso sí, los ojos se me llenan con los nuevos territorios: montañas, carreteras, mar, ciudades, nubes, sonidos, sabores... Los pruebo, los degusto y la vuelta, por Navidad, hace que lo viejo sea un menos gastado, menos visto -casi nuevo-. 

Así pues, me encantó esta cita de Hans Christian Andersen que copié hace tiempo:

La nostalgia del hogar es un sentimiento del que muchos saben y se quejan; yo, por el contrario, sufro de un dolor menos conocido, y su nombre es "nostalgia del afuera". Cuando la nieve se derrite, las cigüeñas llegan y los primeros barcos de vapor zarpan, me asalta la punzante comezón de partir.

viernes, 6 de diciembre de 2013

EL ÁGUILA HA MUERTO



La noticia era esperada, pero no por eso menos triste. Hoy pensamos en esa tierra que amamos tanto y en esa figura que tanto admiramos: voló. 

Nuestra amiga y escritora Patricia Schonstein Pinnock ha escrito un poema que ha colgado en su blog y que podéis leer pinchando aquí o leerlo a continuación con la traducción al castellano.


Ingqanga ifile: el águila ha muerto

Poema de alabanza a Nelson Rolihlahla Mandela 1918-2013

Traducción de José Manuel de Prada-Samper


Ingqanga ifile The Bateleur is dead
El águila ha muerto
Yazalwa sekusaziwa ukuba iyakuphelela phi na
He was born with his destiny written for him
Nació con su destino escrito
Nangona umzimba wayo wawuthozamile
Though his boyhood was humble
Aunque fue humilde su niñez
Yaba yingangamsha esebenzela ilizwe
He became a great statesman
Llegó a ser un gran estadista
Yayihamba njengekumkani kodwa inentobeko
He walked like a king yet was modest
Caminaba como un rey pero era modesto
Yakha yaligorha elixhobileyo
He was once an armed warrior 
Fue en tiempos un guerrero armado
Kodwa yazibeka phantsi izigalo
But he put down his weapons
Pero depuso las armas
Yaza yangumfuziselo woxolo
And become an icon of peace
Y se convirtió en un icono de la paz
Yayingumthetheleli wabo bacinzelekileyo
He was a spokesman for the oppressed
Fue portavoz de los oprimidos
Nabo babefumene uphum’ aphele
And for the banished
y de los desterrados
Yawaqhawula amakhamandela ocalucalulo
He broke the chains of apartheid
Rompió las cadenas del apartheid
Yasifundisa ngoxolelwano
He taught us reconciliation
Nos enseñó la reconciliación
Yazamkela iintshaba zayo
He embraced his enemies
Abrazó a sus enemigos
Ayizange ibenekratshi kwabo babeyivalele entolongweni
He had no hatred for those who imprisoned him
No sintió odio hacia quienes lo encarcelaron
Silandela ekhondweni layo
In his flight path we follow
Seguimos la estela de su vuelo
Iimpiko zentaka enobuqaqawuli zisikhumbuza ngendoda yamadoda
The wings of a majestic bird remind us of a great man
Las alas de un ave majestuosa nos recuerdan a un gran hombre
Nelson Rolihlahla Mandela!
Ngqanga! Bateleur!
¡Águila!
Siyakubhotisa Madiba! Hail! Madiba!
¡Salve! ¡Madiba!
Siyakuhlonipha! We honour you!
¡Te honramos!

In Xhosa bird lore, ingqanga, the bateleur eagle (terathopius ecaudatus), is held in great awe and thought to be a bird of omen.
 En el acerbo xhosa sobre los pájaros, a ingqanga, el águila volatinera (Terathopius ecaudatus) se le tiene gran respeto y veneración y se la considera un ave portadora de presagios.
It is now so rare and so seldom seen that its very name has a magical quality.
Es ahora tan escasa y se la ve tan raramente que su mismo nombre tiene atributos mágicos.
Should its call be heard, it is considered extremely lucky and it is believed that something good will happen.
Escuchar su reclamo se considera muy afortunado, y se cree que sucederá algo bueno.
The esteem in which the bateleur is held is echoed in the proverb ingqanga ifile ‘the bateleur is dead’, an expression used when a man of renown dies.
La estima en que se tiene al águila volatinera resuena en el proverbio ingqanga ifile, “el águila ha muerto”, expresión que se utiliza cuando fallece un hombre ilustre.


martes, 26 de noviembre de 2013

Desde el balcón.

Estoy haciendo un curso de literatura en el Corte Inglés cuya tutora es la escritora Mercedes Abad. El curso está bastante bien y aunque son sólo 10 clases y está todo muy condensado, siempre sacas alguna cosa nueva o alguna sugerencia original. Con todo, lo mejor son los comentarios de la profesora y de los propios compañeros. Y escribir, por supuesto. Aceptar el reto de escribir cosas nuevas por el placer de hacerlo y también de leer y de analizar textos ajenos.

Uno de los primeros ejercicios que hicimos consistía en escribir un cuento corto, no más de 30 líneas, que tenía que versar sobre el caso de una mendiga a la que quemaron hace unos años en un cajero automático de Barcelona. 

El tema no me inspiraba nada en absoluto. Tampoco me apetecía escribir sobre eso. Pero... escribir es un oficio y eso era un ejercicio, nada más. Para mi sorpresa el resultado me gustó y por eso me apetecía compartirlo.






Desde el balcón


Llueve. La temperatura es de 15º C y apenas hay viento. Alguien ha roto las moneditas del logo de la Caixa, dejando la estrella azul como si fuera un fantasma solitario.

            -¡Cierra la ventana, que vas a coger frío y ya es lo que te faltaba! – mi madre grita desde el pasillo, pero yo finjo que no la he oído y sigo en el balcón respirando el aire húmedo que anuncia la noche.

Tengo 53 años y todavía fumo a escondidas.

La Charito entra en el cajero automático arrastrando los pies. Doy una calada mientras le miro el culo. Estuve enamorado yo de la Charito, pero nunca se lo dije.

            -¿No estarás fumando?- pregunta mi madre, esta vez desde el comedor. No me molesto en contestarle. En cambio espiro con placer mientras miro a la Charito acomodándose en sus cartones para pasar la noche.

            - ¡Hijo, venga, ven conmigo que empieza tu programa favorito! Doy otra calada. La verdad es que a mí no me gusta la tele. Prefiero fumar.

Sonrío mirando a la Chari y pensando en que tal vez ella podía haber sido mi mujer, si yo me hubiera atrevido a pedirle salir…  “Bueno, es igual, hace ya tanto de eso”, pienso, y tiro la colilla por el balcón.

Justo cuando, como cada vez, voy a lanzarle una última mirada de buenas noches veo que un par de chicos se bajan de una moto. Aparcan. Entran en el cajero. Intercambian unas pocas palabras con la Chari, como si la conocieran,  y luego le lanzan algo que de lejos me pareció como una jarra de agua y al instante siguiente ella está ardiendo.

-          ¿Tengo que venir a cerrarte yo la puerta del balcón?¿Cómo te lo tengo que decir? No me gusta que fumes a escondidas en tu cuarto como si tuvieras catorce años…  
-          ¡Ahora no, mamá!– le di un empujón y bajé escaleras abajo.