jueves, 4 de enero de 2007

CUENTEANDO EN UN CONVENTO DE CLAUSURA


Estas Navidades he vuelto a casa, a Valladolid, es lo que toca por estas fechas, ¿no? Entre lechazo, vinos, tapas, cervezas y demás he encontrado tiempo para sacar los cuentos a pasear; o puede que los cuentos me hayan llevado a mi a enclaustarme, según se mire.


En principio pensaba ir a contar a los niños más pequeños en los locales de la Cofradía de la Cruz Desnuda, soy hermana cofrade desde hace más de 20 años (y es que... la Semana Santa en Valladolid es PARA VERLA) pero la cosa se fue liando y acabé contando en un convento de clausura.


Los jovencitos hacían una representación de “La posada de Elías” en el convento de Sta. Isabel y pensaron que si entraba el teatro en la iglesia ¿por qué no un cuentacuentos? Entre mi repertorio busque un par de los más divertidos y políticamente correctos y para allá que me fui.


La experiencia ha sido fantástica. El entorno era bastante impresionante: retablo de Juni detrás, a la izquierda una talla de Gregorio Fernández, a la derecha la cancela y las monjas de clausura y delante mis sobrinas, Irene y Elisa, mi hermana y unos cuantos amigos; bueno y público en general, claro.


Yo entusiasmo le pongo. En esta foto estoy contando el cuento de Jorge Zentner “El sueño del rinoceronte” y hago de tigre. Me cuesta mucho pegar zarpazos y rugir, pero a base de macarrearlo cada vez lo hago más creíble (al menos eso me imagino yo). Y desde luego las monjas se reían.


Y se reían. Y pensé: “bueno, el público delante no las está viendo. Sin embargo, la palabra, las risas, y sobre todo los cuentos nos están uniendo a todos”. Así que quise ahondar más en esa relación y me acerqué a ellas micrófono en mano. Al principio mi reacción les sorprendió un poco, pero después se unieron a colorear los animales de la selva junto con todos los demás.





Tanto si te alejas del mundanal ruido, como si vives en él, hay algo que nos hace volar a todos: LA IMAGINACIÓN.

Supongo, eso sí, que hay que querer ponerse las alas.

Por cierto, las monjas hacen unas pastas de hojaldre absolutamente deliciosas, crujientes, pringosillas y GRANDES.

Gracias a todos por compartir conmigo aquel momento. Soñar historias en solitario es en sí un suceso extraordinario pero cuando lo compartes tocas el cielo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas Gracias, por tu entusiasmo, para nosotros fué un verdadero placer poder contar con tu colaboración y te garantizo que seguiremos haciéndolo.
Bss. Emilio (Hº Mayor)

E1000IO dijo...

Happy Birthday todavía es 5

Que los Reyes te traigan muchas cosas, a mí ya sólo me traen carbón... en fin.

Muy impresionantes las fotos.

En la primera foto parecía que te atacaba un pulpo de colores y mirando mirando resulta que era la coleta jajajaja

Venga Feliz cumple y Reyes.

Helena Cuesta González dijo...

UAUAUA. Estoy muy contenta Emilio, Hº Mayor, de que hayas posteado en mi blog. Y por supuesto ¡contad conmigo siempre que queráis!

Y respecto a e1000io estoy más tranquila de que hayas podido comprobar que mi coletero no es agresivo sino más bien coqueton :-)

Eres un poco mentirosillo porque... los Reyes Magos te traen más cosas además de carbón... por ejemplo AÑOS. Feliz post-cumple!

Bsotes
Helena

Cristina López dijo...

Jope, pero qué boniiito...tuvo que ser algo especial (y los pastelillos de las monjas, ¡no quiero ni pensarlo! :D ).
Aish, la próxima vez que nos veamos, a ver si veo en directo el pulpo colorista...diiigo... el coletero. Que me ha dejado impactada ;)